CONVERSATORIO: A 50 años de la dictadura

21/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Unidad Popular.
A medio siglo del golpe genocida del 24 de marzo de 1976, cuando la dictadura cívico-militar instaurada por Proceso de Reorganización Nacional desplegó su maquinaria de desaparición, tortura y saqueo, el debate sobre la memoria vuelve a ser terreno de disputa política. En ese marco, el Instrumento Electoral por la Unidad Popular Salta convoca a un conversatorio que busca ir más allá del ritual conmemorativo para poner el foco donde duele: en las continuidades, en los quiebres y en la crisis de valores democráticos que atraviesa el presente.

No se trata —advierten desde la organización— de repetir consignas vacías ni de limitarse a una evocación protocolar. “Pensar los 50 años es un acto profundo y permanente”, sostienen, retomando la idea de que hay que “estar al servicio de la reflexión común para pensar históricamente el presente, pensando políticamente el pasado”. La frase no es inocente: en tiempos donde desde sectores del poder se relativiza el terrorismo de Estado y se habla de “excesos” para edulcorar el horror, volver a poner el cuerpo en la discusión pública es también una forma de resistencia.

La convocatoria se inscribe en una tradición de lucha que en Salta y en todo el país sostuvieron organismos como Madres de Plaza de Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo, protagonistas de una pelea inclaudicable por memoria, verdad y justicia. A 50 años del golpe, con más de 30.000 detenidos-desaparecidos como herida abierta, la pregunta no es solo qué pasó, sino qué de aquello persiste bajo nuevas formas: concentración económica, persecución política, disciplinamiento social.

“Entre la conmemoración y la reflexión: quiebres y continuidades. Un ejercicio de memoria crítica” es la consigna elegida para las jornadas semanales que comenzarán el lunes 23 de febrero a las 18 en la sede de Pellegrini 1090. La participación es abierta y libre, porque la memoria no es patrimonio de ningún partido sino una construcción colectiva que interpela a toda la sociedad.

Desde Unidad Popular plantean que estos 50 años obligan a revisar el largo proceso que desemboca en la actual crisis de representación y en el deterioro del consenso democrático. No es una discusión abstracta: mientras algunos intentan reinstalar la teoría de los dos demonios y reducir el genocidio a una guerra entre partes, la historia demuestra que el terrorismo de Estado fue un proyecto sistemático para reconfigurar el país en favor de intereses económicos concentrados.

En ese sentido, el conversatorio busca tender puentes entre pasado y presente, preguntarse por las responsabilidades civiles, empresariales y mediáticas que acompañaron al golpe y por las nuevas formas de negacionismo que circulan en la esfera pública. Pensar los 50 años, dicen, es asumir que la democracia no se defiende solo en las urnas sino también en el debate crítico, en la memoria activa y en la organización popular.

Porque a medio siglo del 24 de marzo, la memoria no es un ejercicio nostálgico: es una herramienta política para evitar que el horror se repita bajo otros nombres.