15/12/2025.- Salta al Instante.- Imagen: Ilustrativa.
Un hombre mayor de edad fue condenado a prisión efectiva por una serie de delitos cometidos en un contexto de violencia de género, luego de que la Justicia acreditara agresiones físicas, amenazas, maltratos continuos y la tenencia ilegítima de un arma de fuego.
La fiscal penal de Cerrillos, Mónica Viazzi, representó al Ministerio Público Fiscal ante la Sala II del Tribunal de Juicio del Distrito Centro, durante el debate oral y público en el que el acusado enfrentó cargos por lesiones leves agravadas por la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género, amenazas y tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil.
Uno de los hechos por los que llegó a juicio ocurrió en la madrugada del 24 de marzo, en la vivienda que compartía con su entonces pareja, ubicada en el paraje El Préstamo, en Coronel Moldes. Allí, el acusado irrumpió en el domicilio y agredió físicamente a la mujer, provocándole lesiones que fueron constatadas y acreditadas mediante informe médico.
La violencia no se limitó a la agresión física. Durante el episodio, el hombre amenazó a la víctima, quien, ante el temor de que utilizara un arma de fuego que tenía en su poder, decidió ocultarla para protegerse.
En el juicio, testigos aportaron relatos contundentes. Uno de ellos declaró que, mientras descansaba con su familia, escuchó vidrios romperse y, al salir, oyó los gritos de auxilio de la mujer, al tiempo que observaba cómo el acusado huía del lugar. Otro testigo afirmó haber presenciado directamente la agresión contra la víctima.
También quedó probado que el imputado poseía un arma calibre .22 sin contar con autorización legal, ya que no figuraba como legítimo usuario ni el arma estaba registrada a su nombre, conforme al informe del Registro Nacional de Armas (RENAR).
La fiscal Viazzi subrayó que durante el proceso quedó claramente acreditada la relación desigual de poder entre el acusado y su expareja, marcada por maltratos, humillaciones sistemáticas y una fuerte dependencia emocional. Además, se comprobó el abuso de alcohol y sustancias, conductas que se desarrollaban incluso en presencia de niños, agravando aún más el contexto de violencia.
Finalmente, el juez Eduardo Sángari condenó al acusado a un año de prisión de cumplimiento efectivo. En el mismo fallo, revocó la condicionalidad de condenas anteriores y unificó las penas en una condena única de tres años de prisión efectiva. También dejó sin efecto el arresto domiciliario y ordenó su traslado inmediato a una unidad carcelaria.
La sentencia envía un mensaje claro: la violencia de género es un delito grave que deja consecuencias profundas y no puede ni debe ser tolerado.
Con información del Ministerio Público de Salta.







