02/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web..
La creciente presión sobre los ingresos familiares comienza a reflejarse con fuerza en uno de los principales instrumentos de financiamiento del consumo: las tarjetas de crédito. Según advirtió el contador Nicolás Isola, la morosidad ya alcanza al 50% de las personas humanas, una cifra que revela el fuerte nivel de endeudamiento que atraviesan miles de hogares.
Durante su participación en el micro “Económicas al Día” de la Universidad Nacional de Salta, el especialista explicó que muchas familias recurren a la tarjeta para afrontar gastos cotidianos, pero terminan atrapadas en una dinámica financiera que se vuelve cada vez más difícil de sostener.
Uno de los errores más frecuentes, señaló, es limitarse a pagar el monto mínimo que figura en el resumen mensual. Aunque esta opción permite evitar el incumplimiento inmediato, genera una falsa sensación de tranquilidad mientras la deuda continúa creciendo por efecto de los intereses.
En la mayoría de los casos, el pago mínimo representa menos del 10% del saldo total adeudado. El resto queda pendiente y comienza a acumular intereses que, dependiendo de la entidad financiera, pueden ubicarse entre el 100% y el 300% anual.
El problema no se limita únicamente a la tasa de interés. El denominado costo financiero total también incorpora IVA, gastos administrativos, seguros, comisiones y otros cargos que incrementan significativamente el monto final que deberá afrontar el usuario.
De esta manera, una deuda que inicialmente parece manejable puede transformarse en pocos meses en una obligación difícil de cancelar. Muchos consumidores terminan utilizando una nueva financiación para cubrir compromisos anteriores, ingresando en un círculo de endeudamiento que se vuelve cada vez más complejo.
La situación preocupa especialmente porque las tarjetas de crédito se han convertido en una herramienta fundamental para sostener el consumo en un contexto económico marcado por la pérdida del poder adquisitivo y la dificultad para llegar a fin de mes.
Isola explicó que, cuando las cuotas impagas continúan acumulándose, las entidades financieras pueden activar distintos mecanismos de cobro. En aquellos casos donde la tarjeta está asociada a una cuenta sueldo, puede existir la posibilidad de realizar débitos automáticos según las condiciones previamente pactadas.
Si la deuda persiste y no se logra una regularización, la instancia siguiente suele ser la judicial. Allí pueden iniciarse juicios de cobro que eventualmente deriven en medidas sobre ingresos, cuentas bancarias o bienes registrables del deudor.
En situaciones extremas, algunas personas recurren a procesos concursales o solicitudes de quiebra personal ante la Justicia para intentar reorganizar una situación financiera que se volvió insostenible.
Por ello, el especialista insistió en la importancia de la educación financiera y de comprender el verdadero costo de financiar consumos mediante tarjetas de crédito. Según explicó, pagar únicamente el mínimo no reduce significativamente la deuda, sino que posterga el problema y multiplica los intereses que deberán abonarse en el futuro.
El dato de que uno de cada dos usuarios presenta algún grado de morosidad refleja el delicado escenario económico que atraviesan numerosas familias y constituye una señal de alerta sobre el creciente nivel de endeudamiento de los hogares argentinos.







