14/02/2026.- Salta al Instante.- Por Nico Ortiz.- Foto portada: Milei y Hayden Davis, principales implicados en la estafa $Libra.
A un año del estallido de la burbuja que dejó a pie a miles de ahorristas, la trama detrás de la criptomoneda $LIBRA huele cada vez más a podrido. Lo que el Gobierno intentó vender como una «revolución liberal» terminó siendo un burdo esquema de saqueo con el sello de la Casa Rosada. Javier Milei, el mismo que decía venir a terminar con la casta, terminó actuando como el principal promotor de un negociado privado que volatilizó los ahorros de 75 mil personas mientras sus amigos «traders» se llenaban los bolsillos.
La estafa con el sello de «El Jefe» y el Presidente
El 14 de febrero de 2025 no fue el día de los enamorados para los argentinos, sino el día en que el Presidente decidió usar su cuenta de X para timbear el futuro ajeno. «La Argentina liberal crece!!!», gritaba Milei en redes, adjuntando el link a un contrato privado de $LIBRA. Lo que no dijo el mandatario es que, mientras él tuiteaba desde su búnker de dogmatismo, sus «criptobros» de confianza, Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy, estaban en un hotel de lujo en Dallas junto al «colorado» Hayden Davis, el joven audaz que entró a Balcarce 50 como Pedro por su casa.
La relación no era casual ni espiritual. Existen pruebas de un acuerdo confidencial firmado de puño y letra por Milei y Davis el 29 de enero de 2025. Un pacto de sombras donde el Presidente se comprometía a asesorar y promocionar un token que, casualmente, se desplomó apenas el mandatario borró el tuit, dejando un tendal de damnificados.
Billeteras gordas, cajas vacías y un jubilado de pantalla
La ruta del dinero, esa que la Justicia que comanda el fiscal Eduardo Taiano parece transitar en cámara lenta, revela movimientos que harían sonrojar a cualquier financista de Wall Street. Según el rastreo del ingeniero Fernando Molina y la Comisión Libra, las billeteras de Hayden Davis enviaron casi un millón de dólares a la wallet «CPE1», controlada por Novelli y Terrones Godoy.
Pero el dato más obsceno surge del Banco Galicia: el mismo día que recibieron los fondos, Novelli abrió dos cajas de seguridad. ¿Qué pasó después? El primer día hábil tras el lanzamiento de la moneda, la hermana y la madre de Novelli corrieron a vaciarlas. El botín, se sospecha, ya estaba a resguardo mientras los ahorristas veían cómo sus dólares virtuales se convertían en humo.
En el medio aparece la figura bizarra de Orlando Rodolfo Mellino, un jubilado de 75 años con domicilio fiscal en una plaza de Tigre, que movió 5,8 millones de dólares cripto. Un prestanombre de manual en una estructura diseñada para que el dinero termine, presuntamente, en manos de funcionarios públicos. Los chats de Davis son lapidarios: el empresario alardeaba de darle dinero a Karina Milei, «El Jefe», para asegurar que el Presidente cumpliera con su parte del guion publicitario.
Una Justicia que mira para otro lado
Mientras la jueza María Servini y el juez Marcelo Martínez de Giorgi se pasan la pelota de los embargos, los imputados entran y salen del país sin despeinarse. Martínez de Giorgi fijó un embargo de apenas 36 millones de pesos —unos miserables 24 mil dólares—, una cifra que suena a burla frente a los 286 millones de dólares que embolsaron los «ganadores» de la maniobra.
El Ministerio de Justicia, a cargo de Mariano Cúneo Libarona, no se quedó atrás en el operativo blindaje. En lugar de investigar la estafa, montó una Unidad de Tareas de Investigación para defender al Presidente, argumentando que la promoción fue «a título personal». Como si el traje de mandatario se pudiera colgar en el perchero para salir a estafar gente en los ratos libres.
Hoy, a un año del fraude, las pruebas sobran pero los responsables siguen libres. El expediente judicial duerme el sueño de los justos mientras los celulares incautados a Sergio Morales (exasesor de la CNV) y a los «traders» amigos siguen sin revelar el contenido de sus mensajes con los hermanos Milei. La estafa de $LIBRA no fue un error del mercado: fue un plan sistemático de saqueo con el aval del Poder Ejecutivo. Una moneda virtual para una estafa que, para los miles que perdieron todo, es dolorosamente real.







