CRISIS FARMACÉUTICA EN SALTA: Caída en ventas y pagos que no llegan

27/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Farmacia. Imagen: Web.
Las farmacias atraviesan un momento delicado en Salta, atrapadas entre una caída sostenida en las ventas de medicamentos y demoras en los pagos de obras sociales, una combinación que empieza a tensar la estructura económica de un sector que funciona como uno de los eslabones básicos del sistema de salud.

Quien puso en palabras la gravedad del escenario fue Mario Assad, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Salta, que advirtió que la actividad enfrenta uno de los momentos más complejos de los últimos años. Según explicó, la retracción del consumo y la mora de las obras sociales conforman una ecuación que golpea de lleno en la sustentabilidad de las farmacias.

De acuerdo con Assad, el consumo de medicamentos sufrió una caída considerable: entre un 25 y un 30 por ciento, una reducción que resulta especialmente sensible para un rubro que tiene costos fijos elevados y que además presta un servicio esencial. “Estamos en una situación de crisis”, sostuvo al describir el impacto que tiene la baja del consumo en la economía cotidiana de las farmacias.

A ese retroceso en las ventas se suma otro problema que asfixia al sector: los atrasos en los pagos de las obras sociales. En el ámbito provincial, Assad señaló particularmente la situación del Instituto Provincial de la Salud de Salta (IPSS), que mantiene deudas con las farmacias por prestaciones ya realizadas.

Según explicó el titular del Colegio de Farmacéuticos de Salta, el IPSS llegó a adeudar tres quincenas del plan ambulatorio, una situación que coloca a las farmacias en un estado financiero delicado. “Esto nos pone en una situación de vilo”, advirtió al referirse a la mora que afecta a las oficinas de farmacia.

El problema, además, se amplifica dentro de toda la cadena de comercialización. Mientras los pagos de las obras sociales se demoran, las farmacias deben seguir cumpliendo con sus obligaciones frente a las droguerías proveedoras, lo que muchas veces las obliga a recurrir a endeudamiento, cheques descontados o descubiertos bancarios para sostener la reposición de medicamentos.

Assad remarcó que la situación se vuelve todavía más sensible si se tiene en cuenta el peso que tienen algunas obras sociales en la facturación del sector. Entre IPSS y PAMI concentran aproximadamente el 40 por ciento de la facturación de una farmacia, por lo que cualquier atraso repercute de manera directa en la economía de los establecimientos.

El dirigente farmacéutico también explicó que la caída del consumo no responde únicamente al precio de los medicamentos, sino al deterioro del poder adquisitivo. Según señaló, muchos pacientes —especialmente quienes deben consumir varios medicamentos— terminan priorizando algunos tratamientos y dejando otros para más adelante o buscando alternativas más económicas como los genéricos.

En ese contexto, las farmacias se ven obligadas a adoptar estrategias defensivas para sobrevivir: reducir stock, ajustar costos y esperar que el consumo se recupere. Sin embargo, desde el sector advierten que la combinación entre menor demanda y pagos demorados deja a las farmacias en un escenario financiero cada vez más frágil.

El medicamento no es una mercadería, es un bien de seguridad y de salud”, remarcó Assad al describir el impacto que tiene la crisis sobre un servicio esencial. Y advirtió que cuando el poder adquisitivo cae y las obras sociales no cumplen con los pagos, todo el sistema sanitario empieza a resentirse.