CRISIS Y CIERRES EN SHOPPINGS SALTEÑOS

16/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Centros comerciales en jaque mientras los locales se apagan uno a uno.
La crisis se mete hasta en los shoppings, marcas históricas se van, empleos se pierden y los alquileres se comen lo poco que queda de consumo.

En una ciudad que se presenta como oasis turístico del norte argentino, el corazón del comercio —los shoppings y galerías comerciales de Salta capital— empieza a parecer un paisaje de posguerra. Lo que hasta hace poco eran pasillos llenos de marcas y movimiento hoy luce con ateridos vacíos y locales con persianas firmemente cerradas. La causa, según empresarios del rubro, es un mix letal de impuestos estrangulantes, alquileres desorbitados y la competencia digital que arrasa con los comercios locales.

La batalla perdida de los locales

En los principales shoppings de la ciudad —Alto Noa, Portal y Libertad—, al menos 19 locales han bajado definitivamente la persiana en las últimas semanas. Y no se trata de negocios menores: dentro de los que ya no volverán a abrir figuran tiendas con más de 20 años de historia en Salta, que soportaron crisis anteriores pero sucumbieron a la presión económica actual.

Entre los que están en liquidación figuran Penguin en el Alto Noa y Yagmour en Libertad, dos nombres con trayectoria en moda, que ahora rematan mercadería para amortizar pérdidas mientras preparan su salida definitiva.

El caso más brutal es el de Zhoue, una firma de indumentaria femenina que decidió cerrar sus tres sucursales en la provincia y apagar luces tras la crisis que llevó al grupo a clausurar sus talleres y tiendas a nivel nacional. Ese cierre implicó que múltiples empleadas con años de trabajo pierdan su fuente de ingresos sin red de contención local.

Una ecuación que no cierra

Los comerciantes no esconden la verdad: el comercio físico ya no compite con costos de alquiler de entre 8 y 10 millones de pesos mensuales por local, tasas por tarjeta que rondan el 12% y una estructura impositiva que consume ingresos antes de que estos aterricen en la caja. A eso se suman plataformas de venta online como Shein y Temu, que ofrecen prendas a precios imposibles de igualar para el comercio formal.

“Antes de que la plata llegue ya está descontada en impuestos”, resume una propietaria local que prefirió el anonimato, describiendo un escenario en el que cada peso ganado se evapora antes de tocar el bolsillo del vendedor.

Ese combo de factores está empujando a algunos comerciantes a buscar alternativas más económicas fuera de los shoppings —como galerías del centro o el corredor de San Lorenzo Chico, donde los alquileres rondan los 2 millones—, porque sostener un local en un centro comercial tradicional se volvió imposible.

La ciudad que resiste, pero sin cuento feliz

La situación de los shoppings no es una historia aislada del sector retail. En la provincia, la caída del consumo y la presión de costos recurrentemente vienen provocando cierres tan agresivos que alrededor de mil pymes han bajado sus persianas de forma definitiva en los últimos meses, según la Cámara Pyme de Salta, absorbida por una tormenta perfecta de inflación, tarifas, impuestos y falta de demanda.

Esa misma crisis se traduce en carteles de “alquila” proliferando por el centro de la ciudad, vaciando la actividad comercial tradicional y empujando a muchos negocios a migrar a ferias barriales o ventas online para sostenerse con menos costos fijos.

La competencia con productos importados también cristaliza como un factor clave: ropa y calzado usados ingresan a precios ínfimos, compitiendo directamente con locales que pagan impuestos, alquiler y salarios en blanco, empujando muchos comercios a niveles de supervivencia inaceptables.

De portfolios a persianas bajas

La postal de los shoppings salteños —antes símbolo de consumo y salida social— hoy tiene más en común con un centro comercial en decadencia que con un polo de actividad económica. Locales vacíos, marcas históricas que se van, comerciantes que buscan refugio en galerías más baratas y la omnipresente sombra de las alternativas digitales baratas.

En definitiva, mientras algunos sectores encuentran caminos para capear la tormenta, muchos otros ven cómo se apagan los escaparates y con ellos las esperanzas de una recuperación comercial que no llega.