03/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Los datos oficiales, en duda, el Indec bajo la sombra de la Casa Rosada.
En pleno pulso político y económico, la credibilidad de los números oficiales se desploma como los salarios reales. La renuncia de Marco Lavagna al frente del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) no fue un simple giro burocrático: fue una verdadera sacudida que desnudó al poder político dispuesto a disciplinar estadísticas para salvar su relato.
Bajo la presidencia de Javier Milei, el Indec acumuló una serie de cambios metodológicos, omisiones técnicas y ahora una salida abrupta de su titular que pone en entredicho los datos que el Gobierno usa para justificar su gestión. La transición pendiente hacia una medición más actualizada de precios fue frenada justo cuando mostraba números que podrían haber pintado una inflación más alta, muy lejos de la “desinflación consolidada” pregonada por Casa Rosada.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, lo admitió sin demasiados rodeos: no se permitió implementar el nuevo índice por instrucción presidencial, buscando mantener una métrica “comparable” que sostenga la narrativa económica oficial. La jugada fue interpretada por analistas como un intento de controlar el relato numérico en un contexto de angustia social y recesión de bolsillo.
Mientras tanto, el Indec sigue bajo la sombra de los vaivenes políticos. La postergación de la actualización del Índice de Precios al Consumidor, prevista para reflejar de forma más fiel los hábitos de consumo actuales y que habría arrojado cifras más altas de aumento de precios, no sólo retrasó la transparencia estadística sino que profundizó las sospechas de manipulación oficial.
En los pasillos del organismo, el fantasma del descrédito se cierne con fuerza: ¿Qué valor tienen los datos si los números se cocinan para que entren en el libreto presidencial? La discusión ya no es técnica sino política; los argentinos enfrentan la cruda realidad de que las estadísticas públicas están en juego en una pulseada por la hegemonía narrativa.







