18/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Retrasos en el pago de alquileres en Salta por la crisis económica. Imagen: Web.
La crisis económica que golpea sin piedad a Salta ya no es un dato estadístico, sino una realidad de angustia para miles de familias que ven cómo su derecho básico a la vivienda se convierte en un problema de supervivencia. En el inicio de 2026, la tasa de demora en el pago de alquileres en la provincia se duplicó, pasando de menos del 5% al 10% de los contratos vigentes, una señal contundente de que la presión económica ya supera la capacidad de respuesta de los inquilinos.
Juan Martín Biella, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Salta.
Juan Martín Biella, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Salta, confirmó que casi uno de cada diez inquilinos ahora paga su alquiler con retraso, un fenómeno “puntual” que sin embargo refleja el tremendo esfuerzo de familias enteras por priorizar su vivienda por encima de otros gastos básicos. Según Biella, los atrasos no superan generalmente los siete días, pero la tendencia al alza no deja margen para la confianza.
“La inflación está devorando los ingresos y, aunque la mayoría de la gente cumple con el pago, lo hace tarde porque no le alcanza el salario para cubrir los costos crecientes de vida, servicios e impuestos”, sintetizó Biella ante El Tribuno. Este problema de pagos tardíos no solo es un dato aislado: se inserta en un contexto más amplio de crisis habitacional y estrés económico, donde en otras regiones del país los inquilinos destinan cada vez más porcentaje de sus ingresos al alquiler y se mudan o se endeudan para sostenerse.
En Salta, el fenómeno ya obliga a algunos propietarios a flexibilizar condiciones para conservar inquilinos confiables, e incluso se reporta bajas de precio de hasta 10% o 15% en algunas propiedades para ajustarse a la nueva realidad del mercado. Biella advirtió que sin inquilinos que paguen, el mercado de alquileres perderá dinamismo, complicando aún más el acceso a la vivienda.
El incremento en los pagos tardíos ocurre en paralelo a ajustes de contratos durante 2026 tras la derogación de la Ley de Alquileres, lo que ha generado incertidumbre y mayores costos para quienes alquilan, en un marco donde los salarios no han acompañado el ritmo de la inflación.
En este escenario, la crisis habitacional se agrava, y los inquilinos, que ya destinan gran parte de sus ingresos a pagar el techo sobre sus cabezas, hoy experimentan retrasos en los pagos que pueden desencadenar en desalojos o tensiones contractuales si la tendencia no se revierte urgentemente.








