23/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei intervino el puerto de Ushuaia y avanza en la entrega de soberanía al Comando Sur de EE. UU.
Mientras participaba en Davos junto a Donald Trump y otros líderes globales, el presidente Javier Milei ordenó de madrugada la intervención administrativa del Puerto de Ushuaia, desatando una crisis de proporciones geopolíticas en el extremo austral del país. Según funcionarios de Tierra del Fuego, la jugada no fue una decisión técnica aislada: se trató de un avance deliberado para ceder el control de la principal puerta de entrada a la Antártida y las Malvinas a manos del Comando Sur de Estados Unidos, en consonancia con las narrativas bélicas y de poder impulsadas desde Washington.
A las 0.03 del 21 de enero, con presencia masiva de fuerzas federales y sin aviso previo significativo a las autoridades provinciales, el Gobierno nacional tomó las riendas del puerto bajo el argumento de “irregularidades financieras” e “inspecciones técnicas”. Detrás del lenguaje administrativo, sostienen críticos de la medida, se esconde una maniobra de entrega estratégica que redefine la proyección soberana de la región austral.
Desde Tierra del Fuego se respondió con dureza: para el secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales, la intervención es un regalo geopolítico a Estados Unidos y una violación flagrante del federalismo y de la autonomía provincial. Denuncian que la jugada fue preparada sobre la base de una denuncia administrativa utilizada como excusa para legitimar el avance y que la decisión coincide con la articulación global de Washington para consolidar su presencia estratégica en el Atlántico Sur y la Antártida.
La intervención habilitó además la gestión portuaria a sectores y sindicatos afines al Gobierno nacional, y potencia los intereses de grupos empresarios con vínculos con la Casa Rosada, mientras que las poblaciones locales ven en esta jugada una regresión del control argentino sobre un enclave clave del país.
El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, rechazó la medida aduciendo que no existe justificación objetiva para intervenir una infraestructura que funcionaba con récord de actividad, y avanzó con acciones judiciales para frenar la decisión. Representantes gremiales y sectores políticos también interpretan que la maniobra va más allá de la gestión portuaria: es un gesto estratégico que coloca la soberanía territorial en el tablero de poder global y reconfigura el rol de Argentina en una región cada vez más disputada por potencias extranjeras.
En plena temporada alta de cruceros antárticos y en un momento de intensa competencia geopolítica por el control de rutas y recursos del sur global, la jugada del Ejecutivo nacional no sólo generó un conflicto institucional con la provincia patagónica, sino que abre el debate sobre el alcance real de la soberanía argentina sobre sus territorios más australes y las alianzas estratégicas que el Gobierno de Milei está dispuesto a construir con Estados Unidos.







