DESPIDOS EN EL MUSEO DE MALVINAS

02/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: “Desmalvinización” en marcha, el Gobierno despide especialistas del Museo Malvinas y vacía una política de Estado.

Cuatro despidos, un mensaje brutal: la soberanía estorba

El 2025 se cerró con un gesto político demoledor. En las últimas horas del año, el Gobierno ejecutó despidos en el Museo Malvinas, un espacio clave de memoria, soberanía y política de Estado, y encendió todas las alarmas: la desmalvinización ya no es discurso, es acción concreta.

Las cesantías alcanzaron a cuatro trabajadores y trabajadoras altamente calificados, con formación y trayectoria en historia, geografía, geopolítica, Antártida y la Cuestión Malvinas. No son cargos administrativos al azar: son cuadros técnicos formados durante años para sostener el reclamo soberano argentino.

No fue un error: fue un mensaje

Desde el propio personal del Museo fueron claros:

“Estos despidos no son un hecho administrativo aislado. Forman parte de un nuevo proceso de desmalvinización”.

La medida debilita la posición argentina frente al Reino Unido, erosiona consensos históricos y vacía de contenido una política de Estado construida durante décadas. Todo, además, en un contexto internacional donde las disputas por territorios, recursos naturales y control estratégico del Atlántico Sur están más calientes que nunca.

Mail, fin de año y a la calle

Las notificaciones llegaron por correo electrónico y al filo del 31 de diciembre. Sin diálogo. Sin explicación. Sin pudor. Un método que ya es marca registrada: ajuste silencioso, daño profundo.

Los despedidos cumplían tareas centrales:

  • construcción de memoria colectiva sobre Malvinas

  • producción de contenidos históricos y geopolíticos

  • articulación con ex combatientes

  • formación de nuevas generaciones en soberanía nacional

Prescindir de ellos, denuncian, no ahorra: desarma.

Milei, autodeterminación y sincronía política

El episodio no ocurrió en el vacío. Casi en simultáneo, el presidente Javier Milei concedió una entrevista a un medio británico donde volvió a insistir con la autodeterminación de los habitantes de las islas, una postura que contradice la histórica posición argentina.

La coincidencia no pasó inadvertida para los trabajadores: cuando el discurso afloja, los despidos avanzan.

Del Museo a la banalización

El conflicto venía gestándose. En octubre ya se había denunciado el despido de un delegado y, semanas después, el personal alertó sobre un proceso de banalización del Museo, con actividades como clases de yoga o exposiciones ajenas al eje “paz, memoria y soberanía”, lema del espacio ubicado en la exESMA.

Malvinas convertida en decorado. La memoria, licuada.

Petitorio y resistencia

Frente al avance, el colectivo del Museo lanzó un petitorio para exigir la reincorporación de los despedidos y frenar lo que definen como un retroceso grave en la defensa de la soberanía nacional.

El cierre del año dejó una postal incómoda y elocuente:
mientras se habla de libertad y ajuste, se recorta memoria, se despide conocimiento y se debilita la causa Malvinas.

La pregunta queda flotando:
¿casualidad o decisión política?