11/12/2025.- Salta al Instante.- Por Nico Ortiz.- Foto portada: Dib Ashur analizó los seis años de gestión económica en Salta y apuntó al desafío 2026: “Orden, eficiencia y un Estado presente”.
En una extensa entrevista en Mi Gran Noche, el ministro de Economía y Servicios Públicos de Salta, Roberto Dib Ashur, repasó los ejes centrales de los últimos seis años de gestión, la situación fiscal de la provincia, las tensiones con el Gobierno Nacional y las prioridades para un 2026 que anticipa como “complejo, pero de foco absoluto en la eficiencia del Estado”.
Los conductores del programa, Mabel Corrales y Fernando Echazú, recibieron al funcionario en un clima distendido. Tras un breve intercambio sobre la vida bajo presión que acompaña la función pública, inició un análisis profundo sobre el presente y futuro económico de la provincia.
Seis objetivos clave y un horizonte de orden fiscal
Dib Ashur sintetizó la planificación del área económica en seis grandes metas, entre las que destacó el equilibrio fiscal, un logro que —según afirmó— Salta mantiene desde hace seis años pese a cambios de gobiernos nacionales, crisis económicas y coyunturas adversas.
“Salta va a cerrar 2025 nuevamente con equilibrio fiscal. Desde 2020 hasta acá no hemos salido del orden”, remarcó.
El ministro subrayó también la importancia de la transparencia institucional, recordando que la gestión ya presentó seis cuentas generales del ejercicio, todas sometidas a auditoría y evaluación legislativa.
Reducción de deuda y fortalecimiento del acceso al crédito internacional
Uno de los puntos más repetidos por Dib Ashur fue la reducción de la deuda pública, de 640 millones de dólares en 2019 pasó a 340 millones en la actualidad. Esta caída de 300 millones de dólares, permite, según explicó, que organismos como el Banco Mundial, o el BID financien obras estratégicas:, como el nuevo Hospital San Bernardo, la ruta a la Puna, infraestructura hídrica, el bypass de Campo Quijano o la ampliación del corredor turístico en Cafayate.
“Los organismos multilaterales trabajan con Salta porque ven orden”, enfatizó en este sentido.
Reforma tributaria provincial: menos presión y más simplificación
El ministro detalló que la Provincia vive casi exclusivamente del impuesto a los ingresos brutos, motivo por el cual se concentró en “aliviar al sector más cargado”: el comercio.
Entre las medidas destacadas mencionó: reducción del 20% en ingresos brutos para el 95% de los contribuyentes, 800.000 declaraciones juradas menos para monotributistas: que pagando el monotributo nacional ya cumplen con la Provincia, un año sin pagar ingresos brutos para quienes se inscriben por primera vez, beneficios para contribuyentes cumplidores: menos retenciones y percepciones.
Estas políticas, según justificó, buscan sostener un esquema tributario más simple, más transparente y que incentive la formalidad.
Economía del conocimiento: la apuesta salteña al futuro
Dib Ashur destacó un avance silencioso pero estratégico: el fortalecimiento del ecosistema científico–tecnológico, con instituciones como la CNEA, INENCO, INTI y un número creciente de investigadores.
“Necesitamos una actividad económica que agregue valor sin depender de rutas o puertos. Eso es el conocimiento”.
La provincia exporta hoy servicios tecnológicos, biotecnología, programación y servicios profesionales a distintos mercados.
Federalismo, recursos nacionales y la disputa por la coparticipación
Consultado por Echazú sobre las dificultades de gobernar con pocos recursos, Dib Ashur fue categórico:
“El 70% de todo lo que se recauda en la Argentina se lo queda Nación”.
Recordó que retenciones e impuesto al cheque no se coparticipan y que históricamente la Nación transfirió funciones a las provincias sin enviar los fondos correspondientes.
Aseguró que Salta defiende activamente sus recursos en el Congreso y ante el Ejecutivo Nacional, aunque remarcó que la discusión de fondo sigue pendiente:
“Argentina es un país muy unitario. Tres provincias producen el 70% del producto y concentran infraestructura, subsidios y decisiones”.
Presupuesto 2026: salarios, eficiencia y un Estado que se moderniza
El ministro detalló la composición del empleo público provincial: 36.000 docentes, 14.000 trabajadores de salud
y 16.000 policías. Solo ellos representan la inmensa mayoría de los 72.000 trabajadores provinciales. Los salarios insumen el 58% del presupuesto.
Dib Ashur resaltó que el Estado achica su administración central y crece en áreas de prestación directa, mejorando productividad mediante tecnología e incorporación de herramientas como la inteligencia artificial.
Cambios en el gabinete y prioridades de un 2026 recesivo
De cara al año entrante, señaló que la economía está “planchada”, con consumo, industria y construcción a la baja, lo que impacta en la recaudación provincial.
El gabinete tendrá menos secretarías y más responsabilidades por ministerio, buscando mayor eficiencia.
Entre las prioridades destacó: continuar obras estratégicas como la autopista a los Valles, finalizar obras provinciales en marcha, y sostener los servicios esenciales.
Además, adelantó que en las paritarias se propondrán bonos de verano y pagos quincenales para sostener el consumo en un contexto de fuerte caída de ingresos.
La salida de Nación de la obra pública y el impacto en rutas y conectividad
Sobre la suspensión de obras nacionales, el ministro vinculó el problema con el manejo del impuesto a los combustibles, que —según recordó— debería destinarse al mantenimiento de rutas, subsidios al transporte y construcción de viviendas:
“Los salteños pagan el impuesto, pero la Nación no cumple con los destinos establecidos. O baja la nafta a la mitad, o distribuye los fondos como corresponde”.
Advirtió que la falta de mantenimiento deteriora rutas al punto de exigir reconstrucciones completas, mucho más costosas.
Orden económico, ortodoxia y consecuencias sociales
Mabel Corrales consultó si existe orden sin redistribución. Dib Ashur respondió explicando el modelo ortodoxo que aplica la Nación de menos Estado,ajuste fiscal, reducción del gasto, y licuación de salarios y jubilaciones.
Lo comparó con modelos heterodoxos y recordó que ambos fracasaron en distintos momentos de la historia argentina cuando se aplicaron sin equilibrio.
La consecuencia actual, señaló, es evidente: “Hay pymes fundidas, comercios cerrados, despidos. Es ortodoxia pura”.Y remarcó:“La economía es una ciencia social. Detrás de cada número hay familias. El Estado tiene que estar presente”.
Criticó también el impacto de la apertura comercial frente a gigantes productivos como China.“A una pyme local le cuesta comprar el material, y el producto chino ya es más barato que la materia prima”.
Recordó que las pymes generan el 70% del empleo argentino, por lo que su desaparición implica un daño estructural.
Un cierre con mirada humana
La entrevista concluyó poniendo el foco en la necesidad de mantener la eficiencia del Estado sin perder la perspectiva humana en medio de una economía recesiva:
“Tenemos que cuidarnos. No podemos olvidarnos de que hay personas detrás de las decisiones”.







