21/01/2026.- Salta al Instante.-Foto portada: Ilustrativa. Web.
Mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI) ratifica un pronóstico de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) para Argentina del 4% en 2026, la fotografía real detrás de ese número luce cada vez más inquietante: la industria —el motor que históricamente genera empleo y actividad real— no está en la escena de la recuperación y está casi ausente del impulso económico que se celebra en cifras globales.
El informe del FMI, contenido en su Monitor Económico Mundial, sostiene que la economía argentina podría crecer por encima del promedio mundial este año, superando a muchas economías de América Latina. Pero el dato frío del PBI, sin más desagregación, oculta un dato contundente: los sectores que realmente “traccionarían” la actividad económica no son intensivos en empleo y están alejados de la economía real que sostienen millones de trabajadores argentinos.
En concreto, analistas señalan que el crecimiento proyectado proviene de ramas de la economía cuyos aportes generan poco empleo directo y, sobre todo, no reflejan una recuperación generalizada de la actividad fabril o de bienes industriales. Esa ausencia se traduce en un mercado laboral más frágil, con poca creación de trabajos formales y productivos, justo en un país que viene de años de contracción profunda en sectores clave.
Este cuadro ofrece una explicación más cruda de por qué, pese a los números macroeconómicos ostensiblemente positivos, la Argentina todavía no siente en la calle una mejora sustancial del tejido productivo: la industria manufacturera, la construcción y otros sectores que históricamente dan músculo a la economía siguen rezagados y pierden protagonismo frente a ramas más dinámicas pero menos generadoras de empleo.
Aunque desde el Gobierno y desde organismos como el FMI se alienta el optimismo por la expansión del PBI, la realidad sectorial desnuda un panorama distinto: no todo crecimiento es igual ni tiene el mismo impacto sobre la vida de la gente, y el informe económico que se celebra a nivel macro puede estar escondiendo una pérdida de vigor industrial que no aparece en las cifras globales.
En otras palabras, en un país donde el trabajo productivo y la dinámica industrial son pilares esenciales para el desarrollo, el anuncio de una economía en crecimiento puede estar maquillando una realidad preocupante: la industria —el corazón de la economía real— sigue sin recuperarse y los beneficios de ese crecimiento prometido podrían no llegar a quienes más necesitan estabilidad económica y laboral.







