EL AJUSTE CAE SOBRE LOS DE SIEMPRE: Milei recorta jubilaciones, pensiones y asistencia mientras se desploma el poder de compra

13/04/2026.- Salta al Instante.-Foto portada: Ilustrativa. Web.
El experimento libertario tiene números, pero también víctimas concretas. Y en la primera línea del ajuste aparecen, otra vez, los jubilados. El gobierno de Javier Milei aplicó un recorte profundo sobre el sistema previsional que impacta de lleno en los beneficiarios de ANSES, en un contexto donde los haberes ya venían corriendo muy por detrás de la inflación.

Los datos son contundentes. Según el análisis del Centro de Economía Política Argentina, la ANSES sufrió una caída real del 9% en el primer trimestre de 2026 respecto al mismo período de 2023. Traducido: menos plata para jubilaciones, menos capacidad de compra y más deterioro en la calidad de vida de quienes dependen exclusivamente de esos ingresos.

Pero el golpe no se queda ahí. El ajuste se despliega como un dominó sobre todo el sistema de seguridad social. Las cifras son un mapa del recorte: la Pensión Universal para el Adulto Mayor cae un 41%, las pensiones no contributivas un 29%, las jubilaciones un 8%. Incluso áreas específicas como la atención a ex cajas provinciales retroceden un 13% y las pensiones de excombatientes y presos políticos se desploman un 24%. La única excepción, marginal frente al resto, son las asignaciones familiares, con una suba del 13%.

La salud de los jubilados tampoco quedó a salvo. El financiamiento del PAMI muestra una caída del 30% en términos reales. Menos recursos para medicamentos, prestaciones y atención médica en un sector donde cada peso cuenta.

El ajuste se extiende como mancha de aceite. Programas sociales directamente desaparecen o quedan en estado vegetativo: la economía social con ejecución nula, el plan de primera infancia con una caída del 94% y la protección social con un recorte del 99%. En paralelo, los comedores y merenderos pierden el 69% de sus fondos y la Prestación Alimentar cae un 41%. El resultado es previsible: menos contención en un contexto de creciente deterioro del poder adquisitivo.

El recorte no distingue áreas. Salud, educación, ciencia, transporte: todos bajo la misma lógica de motosierra. Hospitales nacionales con caídas de hasta el 52%, programas educativos directamente eliminados, becas reducidas en un 82% y la obra pública prácticamente paralizada. El ajuste no es quirúrgico: es masivo.

En ese escenario, los jubilados quedan atrapados en una doble pinza. Por un lado, haberes que pierden frente a la inflación. Por otro, un Estado que se retira de áreas clave que sostenían su vida cotidiana. El resultado no es una planilla ordenada: es una caída concreta en las condiciones de vida.

Mientras el Gobierno celebra el equilibrio fiscal, los números muestran otra cara. El superávit no es neutro: se construye recortando ingresos, servicios y derechos. Y en esa ecuación, los jubilados vuelven a pagar la cuenta.