EL COMERCIO SALTEÑO SE QUEDA SIN CLIENTES: Ventas en picada y locales al borde del cierre

10/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Cierre de negocios en Salta por falta de ventas. Imagen: Web.
El termómetro del consumo en Salta marca rojo furioso. En los mostradores, donde antes había movimiento, hoy sobran miradas largas hacia la puerta esperando un cliente que no llega. Comerciantes de distintos rubros advierten que la situación es crítica: las ventas se desplomaron hasta un 50 por ciento, una caída brutal que golpea de lleno al comercio minorista y pone a muchos negocios contra las cuerdas.

La escena se repite en el centro y en distintos barrios de la ciudad. Locales vacíos, persianas a medio bajar y carteles de “alquila” que empiezan a multiplicarse. El diagnóstico de los comerciantes es directo y sin anestesia: la gente no tiene plata para consumir. La caída del poder adquisitivo, sumada al aumento de costos y tarifas, dejó al comercio atrapado en una tormenta perfecta.

En algunos rubros el golpe es todavía más brutal. Comerciantes señalan que, en comparación con años anteriores, las ventas actuales están hasta un 50 por ciento por debajo, un derrumbe que obliga a ajustar horarios, reducir personal o directamente cerrar. La ecuación es implacable: menos consumo, más costos y márgenes cada vez más finos para sobrevivir.

La preocupación no es sólo por el presente inmediato. En el sector advierten que no hay señales de recuperación en el corto plazo. Según referentes comerciales, no existe hoy ningún indicio de que el poder adquisitivo vaya a mejorar de manera repentina ni de que los precios bajen lo suficiente como para reactivar el consumo. En otras palabras, el comercio salteño navega en medio de la incertidumbre económica sin un salvavidas a la vista.

A la caída del consumo se suma otro frente de conflicto que enoja a los comerciantes: la competencia con productos importados o ingresados a precios muy bajos, que llegan al mercado sin los mismos costos que enfrentan los comercios formales. Desde el sector advierten que esa competencia desigual agrava un panorama que ya era complicado por la falta de ventas.

El resultado es un paisaje comercial cada vez más golpeado. Negocios que trabajan con lo justo, empresarios que estiran los números para pagar alquileres y servicios, y empleados que viven pendientes de un mercado que no arranca.

En la ciudad que durante años vivió del movimiento turístico y del consumo interno, la postal empieza a parecerse demasiado a la de otras crisis argentinas: vitrinas llenas, pero bolsillos vacíos.