25/03/2026.- Salta al Instante.- Por Gaby Pachteng.-Foto portada: Manuel Adorni, quedó con todos los dedos pegados en maniobras de corrupción, sin que la justicia acelere los pasos para juzgarlo. Imagen: Captura de video.
En medio de la polémica por sus viajes y con el foco puesto en el uso de aeronaves oficiales y privadas, Manuel Adorni salió a dar explicaciones y aseguró que no tiene “nada que esconder”. El jefe de Gabinete intentó cerrar el escándalo que se desató tras conocerse detalles de un vuelo privado que realizó con su familia y de la presencia de su esposa en un viaje oficial a Estados Unidos junto al presidente Javier Milei.
El episodio explotó cuando se difundieron documentos y registros de vuelo que muestran a Manuel Adorni viajando durante el feriado de carnaval a Punta del Este en un jet privado que partió desde el aeropuerto de San Fernando. En la lista de pasajeros figuraban su esposa Bettina Angeletti, sus hijos y el periodista Marcelo Grandio, amigo personal del funcionario. El avión utilizado era un Hondajet matrícula LV-HWA, perteneciente a la empresa Alphacentauri, que cubre con frecuencia la ruta entre Buenos Aires y el balneario uruguayo.
El propio Manuel Adorni confirmó el viaje cuando fue consultado públicamente. Admitió haber estado en Punta del Este, pero intentó cerrar el tema con una frase breve: se trató, dijo, de “cuestiones privadas”. También aseguró que pagó el viaje de su bolsillo y que durante su estadía se alojó “en la casa de un amigo”.
La discusión no quedó ahí. El escándalo escaló cuando aparecieron imágenes de Bettina Angeletti acompañando a la comitiva presidencial durante el viaje que Javier Milei realizó a Nueva York en el marco de la llamada “Argentina Week 2026”. La presencia de la esposa del jefe de Gabinete reactivó cuestionamientos sobre el uso de la flota presidencial y el rol de familiares en delegaciones oficiales.
El dato generó ruido adicional por una contradicción evidente: en 2024, cuando todavía era vocero presidencial, Manuel Adorni había anunciado un decreto que prohibía explícitamente utilizar aeronaves oficiales para transportar familiares o realizar viajes de carácter particular. Ese antecedente volvió al centro del debate cuando se conoció que Bettina Angeletti integró la delegación que voló en el avión presidencial durante la gira internacional.
Frente al vendaval político y mediático, Manuel Adorni decidió responder. En declaraciones públicas, aseguró que su esposa había pagado originalmente un pasaje comercial superior a los 5.000 dólares, pero que un cambio de agenda terminó integrándola a la comitiva oficial. El jefe de Gabinete defendió su decisión con una frase que encendió más discusiones: explicó que viajaba a Estados Unidos a “deslomarse” y que quería que su esposa lo acompañara porque es su “compañera de vida”.
El propio Javier Milei intervino en la polémica con un mensaje en redes sociales para respaldar a su funcionario. El Presidente defendió a Manuel Adorni y cuestionó las críticas con una referencia al “costo marginal”, argumentando que muchas de las acusaciones carecen de sentido económico.
La controversia siguió creciendo cuando desde la oposición se presentaron pedidos de informes. El diputado Esteban Paulón, del Partido Socialista, reclamó explicaciones formales sobre el viaje, el rol de Bettina Angeletti dentro de la comitiva y quién cubrió los gastos del traslado.
En paralelo, también se difundieron datos patrimoniales del jefe de Gabinete. Según su última declaración ante la Oficina Anticorrupción, Manuel Adorni informó bienes por 107,9 millones de pesos al cierre de 2024, con activos que incluyen dos departamentos, un Jeep Compass, efectivo en dólares y cuentas en el exterior. Al mismo tiempo declaró deudas por 95,4 millones de pesos, significativamente mayores que las que había reportado el año anterior.
Mientras el debate por los viajes y los vuelos privados sigue sumando capítulos, Manuel Adorni insiste en su defensa: sostiene que no hubo irregularidades, que los gastos personales fueron pagados por él y que la polémica responde a interpretaciones políticas. Entretanto, el episodio volvió a poner bajo la lupa el uso de recursos estatales, los privilegios en los viajes oficiales y las reglas que el propio gobierno había prometido imponer.







