El FMI recortó el crecimiento de Argentina al 2,1% y alertó por el desempleo

13/10/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Javier Milei, Kristalina Georgieva y Luis Caputo. Imagen: Web.
El Fondo Monetario Internacional redujo al 2,1% su proyección de crecimiento para la economía argentina en 2026, muy por debajo del 3,5% que estimaba en abril y julio. La nueva previsión también quedó lejos del 4,5% que el organismo había proyectado en 2025. Además, el FMI anticipó una inflación anual del 32,5% y una suba del desempleo al 7,6%, en un escenario que vuelve a poner en cuestión las expectativas económicas del Gobierno de Javier Milei.

Las nuevas Perspectivas Económicas Globales del FMI reflejan un panorama menos optimista para la Argentina. El organismo proyecta que el Producto Bruto Interno (PBI) crecerá apenas 2,1% durante 2026, una reducción de 1,4 puntos porcentuales frente a las estimaciones del 3,5% difundidas en abril y julio.

La revisión representa un nuevo ajuste de las expectativas sobre la actividad económica bajo la gestión de Milei. La previsión actual también está muy lejos del 4,5% de crecimiento que el Fondo había anticipado en 2025, cuando las perspectivas para la economía argentina eran considerablemente más favorables.

Para 2027, el organismo también redujo sus cálculos: ahora espera una expansión del 3,5%, medio punto porcentual menos que lo previsto en sus informes de abril y julio. La revisión a la baja deja planteados interrogantes sobre la velocidad de la recuperación económica y su capacidad para sostenerse en los próximos años.

Inflación del 32,5% y nuevas dudas sobre el ajuste

En materia de precios, el FMI proyectó que la inflación argentina alcanzará el 32,5% durante 2026. La cifra supera en 2,1 puntos porcentuales la estimación del 30,4% que el organismo había publicado en abril.

Aunque el Fondo prevé una desaceleración respecto del 41,9% registrado en 2025, la nueva estimación muestra que la inflación continuaría en niveles elevados. Para 2027, proyecta una tasa del 21,2%, 5,5 puntos porcentuales por encima de la previsión anterior, que era del 15,7%.

Los números ponen en perspectiva los desafíos del programa económico oficial. Una inflación que tarda más de lo previsto en bajar y un crecimiento menor al esperado complican el panorama de recuperación, especialmente si la mejora de los indicadores macroeconómicos no se traduce en un alivio concreto para los ingresos y el consumo de los hogares.

El desempleo subiría al 7,6% durante 2026

El informe también encendió una señal de alerta en el mercado laboral. El FMI pronosticó que la tasa de desempleo llegará al 7,6% en 2026, por encima del 7,4% registrado el año pasado.

Para 2027, el organismo espera que el indicador retroceda al 7,1%. Sin embargo, se trata de una proyección y no de un resultado garantizado. La evolución del empleo dependerá, entre otros factores, del comportamiento de la actividad económica y de la capacidad de los distintos sectores para generar puestos de trabajo.

La combinación de crecimiento más bajo y mayor desempleo plantea un desafío para el Gobierno. La estabilidad de algunas variables macroeconómicas no alcanza por sí sola para garantizar una recuperación del empleo ni una mejora sostenida de las condiciones de vida.

Superávit externo y una deuda millonaria con el FMI

En cuanto a la cuenta corriente, la Argentina registró en 2025 un saldo negativo equivalente al 1,1% del PBI. Para 2026 y 2027, el Fondo proyecta un superávit del 0,6% del producto en cada año.

El país mantiene, además, una fuerte dependencia financiera del organismo internacional. En abril de 2025, el Gobierno firmó un acuerdo de facilidades extendidas por USD 20.000 millones, sujeto a metas que incluyen disciplina fiscal y acumulación de reservas.

Según los datos consignados en el informe original, la Argentina continúa siendo el principal deudor del FMI, con compromisos que rondan los USD 56.700 millones. El peso de esa deuda mantiene las negociaciones con el organismo en el centro de la política económica y condiciona el margen de maniobra financiero del país.

Las nuevas proyecciones dejan un panorama exigente para la administración de Milei: menos crecimiento del esperado, inflación todavía elevada y un desempleo que podría aumentar. El desafío será demostrar que el programa económico puede traducirse en una recuperación sostenida y no solamente en metas fiscales y financieras.