EL NEGACIONISMO SE ENVALENTONA: Con el guiño del Gobierno, avanzan los grupos pro dictadura

28/11/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Diputados libertarios visitando a genocidas. 
La ruptura del consenso democrático quedó expuesta: tras la designación de un militar activo —hijo de un acusado por delitos de lesa humanidad— como ministro de Defensa y la visita de diputados libertarios a represores en Ezeiza, un grupo abiertamente pro dictadura convocó a una marcha en Plaza de Mayo. Frente a ese avance, los organismos de derechos humanos volvieron a tomar la iniciativa y llamaron a resistir los discursos negacionistas a 50 años del golpe de 1976.

“Siempre peleamos contra la impunidad movilizándonos. Fue una lucha dura, colectiva y valiente”, recordó Alejandrina Barry, militante del PTS e hija de desaparecidos.

Los pañuelos negros: provocación y reivindicación del terrorismo de Estado

Desde hace meses, los organismos de derechos humanos vienen alertando sobre el retroceso del consenso construido tras la dictadura. Ese deterioro quedó en evidencia con la convocatoria de Pañuelos Negros, una organización negacionista que llamó a marchar en Plaza de Mayo para exigir la liberación de represores condenados. La elección del símbolo —el pañuelo— y del lugar —epicentro histórico del reclamo por los desaparecidos— fue un desafío directo a las Madres y Abuelas.

La agrupación está liderada por Asunción Benedit, hermana del diputado libertario Beltrán Benedit, quien organizó la visita de legisladores a presos por delitos de lesa humanidad, entre ellos Astiz y Donda. Benedit no sólo desconoce las condenas, sino que afirma que la mayoría de los represores son inocentes y que fueron víctimas de “causas armadas”.

Villarruel y los vínculos históricos con los defensores de la dictadura

La visita a Ezeiza de 2024 dejó al descubierto una interna dentro del oficialismo, aunque Javier Milei intentó despegarse públicamente. Sin embargo, los vínculos entre Victoria Villarruel y los grupos pro militares son conocidos: desde hace dos décadas participa de actos en defensa de represores y promueve la teoría de la llamada “memoria completa”.

Ya desde la vicepresidencia reforzó ese discurso: organizó en el Senado homenajes a las llamadas “víctimas del terrorismo”, mientras el Gobierno difundía mensajes que justificaban la represión ilegal de la dictadura durante los últimos 24 de marzo.

El avance institucional del negacionismo

La llegada de Carlos Alberto Presti —militar en actividad e hijo de un acusado por 44 crímenes de lesa humanidad— al Ministerio de Defensa encendió todas las alarmas. H.I.J.O.S. denunció que es la primera vez desde 1983 que un militar activo ocupa ese cargo. “¿Le pidió a su padre que diga dónde está Clara Anahí?”, cuestionaron.

El retroceso en políticas de memoria viene acompañado de decisiones judiciales que favorecen a represores. En el último año, tribunales concedieron libertades y beneficios extraordinarios a condenados por delitos de lesa humanidad. En paralelo, la Cámara de Apelaciones dio lugar a un hábeas corpus presentado por grupos que defienden a genocidas, obligando a revisar sus condiciones en la unidad VIP de Campo de Mayo, donde gozan de beneficios insólitos como clases de tenis, piano y actividades recreativas.

Justicia, medios y poder: una red que habilita el discurso negacionista

El deterioro del consenso democrático también se refleja en sectores del Poder Judicial y de los medios que amplifican narrativas pro dictadura. Para el abogado Pablo Llonto, el negacionismo ganó fuerza porque hoy cuenta con el aval explícito de parte del Gobierno. Sin embargo, insiste en que “la mayoría de la sociedad argentina sigue defendiendo el Nunca Más”.

El historiador Hernán Confino advierte que, aunque el negacionismo no es un fenómeno nuevo, por primera vez la “memoria completa” ocupa un lugar central dentro del Estado. No porque haya más negacionistas, sino porque la crisis económica debilitó la capacidad de la memoria democrática para actuar como freno político o social.

La resistencia vuelve a las calles

Mientras parte de la dirigencia opositora evita confrontar el avance del negacionismo, los organismos de derechos humanos lanzaron una convocatoria nacional para el 11 de diciembre en Plaza de Mayo. Allí hablarán referentes históricos como Estela de Carlotto, Taty Almeida y Adolfo Pérez Esquivel.

La consigna es clara: disputar el espacio público, defender los símbolos y sostener la Memoria, la Verdad y la Justicia frente a un Gobierno que habilita a los defensores de la dictadura. “Serán menos que las marchas del 24 de marzo”, anticipó Barry sobre los Pañuelos Negros, “pero no hay que dejar que el árbol tape el bosque: la memoria se reafirma todos los días”.

Hoy los negacionistas ocupan lugares clave del poder, pero no es la primera vez que la lucha por los derechos humanos debe enfrentar retrocesos desde las calles. Y, como siempre, será allí donde vuelva a fortalecerse.

Con información de El Destape.