EL PERONISMO SALTEÑO SE PARTE EN 24 LISTAS

22/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Sede del Partido Justicialista de Salta. Imagen: Web.
El Partido Justicialista de Salta atraviesa uno de los momentos más convulsionados de los últimos años. Lo que debía ser un proceso de normalización institucional terminó transformándose en una verdadera guerra política por el control de una de las estructuras partidarias más importantes de la provincia. Nada menos que 24 listas se anotaron para competir en las elecciones internas previstas para este año, una cifra que expone con crudeza la fragmentación, las disputas de poder y las profundas diferencias que atraviesan al peronismo salteño.

La inscripción masiva de sectores dejó al descubierto un escenario cargado de tensiones, ambiciones y negociaciones contrarreloj. Cada espacio busca quedarse con una porción de influencia dentro de un partido que todavía intenta recuperarse de una larga crisis institucional, marcada por intervenciones, fallos judiciales, impugnaciones y enfrentamientos internos que pusieron en jaque su funcionamiento.

Entre las 24 listas registradas aparecen dos pertenecientes a la Juventud Peronista, mientras que el resto representa a distintos sectores políticos distribuidos entre la Capital y el interior provincial. Referentes del norte, del sur y del departamento Anta buscan posicionarse en una contienda que promete convertirse en una de las más intensas de los últimos tiempos.

Sin embargo, la inscripción de listas constituye apenas el primer capítulo de una batalla que recién comienza. Detrás de cada presentación se esconden negociaciones reservadas, conversaciones de último momento y movimientos estratégicos destinados a evitar que la enorme dispersión termine debilitando aún más al partido. En los pasillos políticos nadie descarta acuerdos de emergencia para reducir la cantidad de competidores y construir alguna fórmula de consenso que permita llegar a la elección con mayores posibilidades de reconstruir la unidad.

La situación actual es consecuencia directa de una crisis que se arrastra desde febrero de 2025. En aquel momento, el Consejo Nacional del Partido Justicialista decidió intervenir el distrito Salta, que era conducido por Esteban Amat Lacroix. La medida generó una fuerte controversia y abrió una extensa batalla judicial que terminó involucrando a distintos organismos y tribunales.

Las disputas legales se multiplicaron rápidamente. En una primera instancia, la jueza federal María Servini consideró que la intervención carecía de fundamentos suficientes y resolvió declararla inválida. Sin embargo, la Cámara Nacional Electoral suspendió posteriormente esa decisión, permitiendo que la intervención continuara vigente y prolongando el clima de incertidumbre dentro del partido.

Como si el conflicto no fuera suficiente, la conducción nacional avanzó luego con cambios en la estructura interventora. Sergio Berni dejó su lugar y fue reemplazado por Pablo Kosiner, una decisión que tampoco logró desactivar las tensiones internas. Por el contrario, las críticas crecieron a medida que pasaban los meses sin avances concretos hacia la normalización partidaria.

El desgaste llegó a tal punto que la propia Justicia Electoral terminó interviniendo nuevamente. El pasado 15 de mayo, José Luis Napoleón Gambetta fue designado como interventor judicial con una misión específica: garantizar elecciones transparentes y devolverle al partido una conducción elegida por sus afiliados. En aquella resolución judicial se cuestionó duramente la falta de resultados obtenidos durante la intervención y se advirtió que la demora estaba afectando directamente los derechos políticos de miles de afiliados.

Ahora, con 24 listas anotadas y un calendario electoral en marcha, el PJ salteño se encuentra frente a una instancia decisiva. Hasta el 23 de junio continuará el proceso de reconocimiento de listas y, posteriormente, entre el 24 y el 27 de junio, llegará el momento de presentar oficialmente a los candidatos.

Lo que ocurra durante esos días será determinante para el futuro del peronismo provincial. Las alianzas, las rupturas, los acuerdos y las posibles bajas de listas podrían modificar por completo el tablero político. Mientras algunos sectores impulsan una renovación profunda de la conducción partidaria, otros buscan recuperar espacios de poder perdidos durante los meses de intervención.

La pregunta que sobrevuela cada reunión y cada negociación es una sola: ¿logrará el peronismo salteño reconstruir la unidad o terminará librando una batalla interna sin precedentes? Por ahora, la única certeza es que el PJ ingresó en una etapa de máxima tensión y que las próximas semanas definirán quiénes serán los protagonistas de una disputa que promete dejar ganadores, derrotados y heridas difíciles de cicatrizar.