11/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: El senador Mayans. Imagen: Archivo.
El ingreso de la reforma laboral encendió todas las alarmas en el Senado y desató una carrera frenética: el peronismo metió quinta, armó reuniones urgentes y salió a cerrar filas con la CGT para frenar el intento del oficialismo de dominar las comisiones y aprobar el proyecto a las apuradas en extraordinarias.
El primer round no será por el contenido de la reforma mileísta, sino por el control del tablero donde se juega el partido real: la Comisión de Trabajo. Mientras La Libertad Avanza quiere abrirla ya mismo y aprobar la reforma “a libro cerrado”, el peronismo—todavía acomodándose tras su caída electoral—corre contrarreloj para evitar que el mileísmo se quede con la lapicera.
Desde el bloque Fuerza Patria, que conduce José Mayans, admiten que venían conversando desde hace días, pero que el ingreso del proyecto aceleró todo a fondo. “Hoy se junta el bloque, esta semana se ordena todo”, confiaron fuentes internas, confirmando el nivel de agitación que hay puertas adentro.
El diagnóstico de la CGT también puso pimienta: el co-secretario general Cristian Jerónimo calificó la reforma como “totalmente regresiva”, un grito de alarma que activó al peronismo a mover su estructura legislativa. El miércoles incluso hubo un cónclave entre senadores del PJ y la cúpula sindical para cerrar un frente común contra Milei.
Una pelea que empieza antes del debate
A la tensión se sumó la llegada de Patricia Bullrich al Senado, que empuja a toda velocidad las prioridades del Gobierno. La Secretaría Parlamentaria ya intimó a constituir comisiones clave: Presupuesto, Trabajo, Justicia, Minería. Una maniobra que el PJ interpreta como un intento desesperado de Milei de controlar la cancha antes de que arranque el partido.
En el peronismo recuerdan la jugada de 2023, cuando el oficialismo se quedó con comisiones que no le correspondían por bancada y durmió proyectos enteros. Temen que ahora quieran repetir la receta, pero esta vez para blindar la reforma laboral y evitar cualquier modificación.
Un Senado lleno de rosca, presión y pases de factura
En los pasillos del Congreso aseguran que Milei quiere llevar la reforma “sin tocar una coma”, con el impulso político que le dieron los cambios de gabinete y la creación de nuevos bloques aliados. A eso se suma el operativo seducción que encabeza el ministro del Interior, Diego Santilli, sobre gobernadores que definen la suerte de cualquier votación caliente.
Un peronismo debilitado, pero no entregado
Tras las elecciones, el PJ quedó con 28 senadores, uno de los números más bajos desde 1983. Enfrente, los libertarios pegaron un salto y ya cuentan con 20 bancas propias, más aliados sueltos dispuestos a jugar para Milei. La nueva correlación de fuerzas obliga al peronismo a afinar estrategia, endurecer posiciones y evitar que el oficialismo se lleve puesta la reforma laboral en dos semanas.
La batalla ya empezó.
Y en el Senado, nadie piensa regalar nada.







