EL POPULISMO DE MILEI: De odiar festivales a mendigar aplausos

14/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei abandona su cruzada contra “el gasto cultural” y va por votos al Festival de Jesús María. Imagen: Web.
El presidente Javier Milei dio un giro abrupto en su discurso político y pasó de criticar con dureza los festivales populares financiados con aportes estatales a anunciar que asistirá al tradicional Festival Nacional de Doma y Folclore de Jesús María, en la provincia de Córdoba, para buscar réditos electorales. El cambio de postura marca una contradicción evidente en su estrategia y expone la tensión entre su retórica ideológica y las necesidades concretas de su armado político.

Durante su campaña y los primeros meses de gestión, Milei había señalado a los festivales financiados por el Estado como un ejemplo del “gasto cultural inútil” que debía erradicarse del mapa del gasto público. Esa crítica lo llevó a cruzarse incluso con autoridades provinciales como el intendente de Córdoba, Martín Llaryora, a propósito de los aportes estatales para organizar fiestas populares. Ahora, sin embargo, el propio presidente aceptó la invitación para estar presente en uno de los eventos más convocantes del interior del país, una movida claramente orientada a consolidar apoyo entre votantes cordobeses y reforzar su presencia política en un territorio clave.

La visita de Milei está programada para el viernes 16 de enero, justo en la noche más importante del festival, un escenario que desde el oficialismo describen como un “baño de masas” con fuerte impacto mediático y potencial para conectar con un electorado que, hasta ahora, había quedado al margen del relato ultraliberal porteño. La elección de esa fecha no es casual: coincide con la noche central del evento, la más concurrida, lo que asegura una alta visibilidad política.

Este cambio no pasa desapercibido en un contexto donde muchas de las críticas más duras al gobierno provienen de su propia provincia de destino. Córdoba, y especialmente Jesús María, fue un terreno fértil para la figura de la vicepresidenta Victoria Villarruel en años anteriores, quien supo capitalizar apoyo en el festival y consolidar vínculos con sectores del electorado tradicional y folclórico. Aunque la ministra de Seguridad confirmó la presencia de Milei, Villarruel no estará junto a él en esta edición, lo que profundiza la impresión de que el presidente busca construir su propia narrativa en un espacio que antes le pertenecía políticamente a otros referentes del oficialismo.

Además de la crítica inicial a los subsidios a fiestas populares, la elección de Jesús María pone en juego el discurso central del presidente contra el gasto del Estado en actividades culturales. El Festival de Doma y Folclore es un emblema de la cultura asociada a la identidad interiorana, con un impacto económico y social que supera con creces la órbita estricta de la política partidaria. La asistencia de Milei a ese escenario cuestiona la coherencia de su propia prédica y obliga a reconfigurar su relato sobre el rol del Estado en el apoyo a eventos tradicionales.

La movida también ocurre en un momento en que la gestión nacional enfrenta críticas por su estilo confrontativo y su distancia respecto a temas sensibles para amplios sectores de la sociedad. Mientras persisten tensiones con gobernadores y líderes provinciales, la decisión de pisar Jesús María se interpreta como una jugada para mostrar presencia territorial y recomponer algún nivel de conexión con un electorado que reclama respuestas concretas y cercanía política.

En definitiva, Milei pasa de atacar los festivales populares como derroche innecesario a subirse a uno de los escenarios más tradicionales del interior para buscar votos. El salto retórico va más allá de un simple cambio de agenda: confronta directamente con los principios que el propio presidente pregonó en sus discursos iniciales y expone la tensión entre su relato ideológico y las exigencias pragmáticas de la política argentina actual.