28/01/2026.- Salta al Instante.- Por Nico Ortiz.- Foto portada: Ilustrativa. Facebook.
Mientras la Patagonia se desangra en incendios que devoran superficies gigantescas y gobiernos provinciales suplican ayuda que no llega, el jefe de Estado eligió otro “escenario”: luces, música y coreografías en Mar del Plata. El Presidente no sólo cerró el Derecha Fest con un show propio, sino que coronó la noche con un numerito musical digno de rockstar barato, más preocupado por el aplauso de su núcleo duro que por el humo en el sur del país.
En medio de una catástrofe ambiental que arrasa áreas decenas de veces más grandes que la Ciudad de Buenos Aires y deja a comunidades enteras al borde del colapso, el mandatario prefirió la foto con Fátima Florez, el canto sobre el escenario y los gritos de “Presidente, Presidente” de una platea entusiasta, aunque selecta. La “cumbre anti zurda” se convirtió así en el telón perfecto para un despliegue de espectáculo que, para muchos, roza con la burla y la desconexión total de la realidad social.
Para colmo, lejos de asumir responsabilidades, el discurso incluyó ataques al gran capital y a los empresarios que “se llevan coimas”, en un intento populista de sacar rédito político mientras el fuego sigue implacable en Chubut y demás provincias patagónicas. Críticos y opositores no tardaron en comparar la escena con una función de variedad barata, acusando al gobierno de priorizar show sobre acción concreta ante una emergencia nacional.
La postal es esquemática: de un lado, los cuerpos de bomberos y comunidades luchando contra un desastre ambiental que exige apoyo urgente; del otro, un presidente entregado a la exaltación, los selfies y las ovaciones, más cercano a un concierto que al despacho presidencial. Una grieta entre el espectáculo y el desastre que no hace más que alimentar la indignación social.









