17/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Pasacalle de «Los Muchachos Peronistas» en la rotonda del Quirquincho, entre Vaqueros y Salta Capital. Imagen: Web.
Mientras el calendario electoral de la provincia de Salta aún transita lejos de octubre de 2027, el aparato político que responde al gobernador Gustavo Sáenz empezó a marcar la cancha mucho antes de lo que dictan las leyes, las definiciones partidarias o, incluso, la propia voluntad del mandatario. A poco más de un año y medio de la próxima contienda, apareció el primer pasacalle con la leyenda “Gustavo Sáenz 2027” firmado por el agrupamiento denominado “Los Muchachos Peronistas”, instalado en la rotonda del Quirquincho, en el límite entre la ciudad de Salta y Vaqueros. Ese cartel fue interpretado por analistas y dirigentes de la oposición como un gesto de ansiedad política —más que de estrategia orgánica— que adelanta una batalla todavía no convocada formalmente.
El gesto se da en un clima político donde la derrota relativa del oficialismo provincial en las elecciones legislativas de 2025 todavía retumba en los despachos de Casa de Gobierno. Frente a La Libertad Avanza, que se consolidó como fuerza opositora sobre todo en el ámbito urbano y que puso en tensión el dominio tradicional del saenzismo, los ecos de ese resultado no se olvidan, y ahora alimentan debates internos sobre cómo reposicionarse para una elección a la que pocos actores querían ir tan temprano.
La aparición del pasacalle no fue aislada. El oficialismo ingresó a la Legislatura provincial un proyecto de Ley de Lemas que habilitaría la acumulación de votos de listas internas dentro de un mismo frente electoral, una herramienta que abre espacios de maniobra para candidaturas fuertes pero también genera controversias sobre prácticas de representación democrática. La propuesta retomaría un esquema que regía en la provincia hasta 2011, fue derogada y ahora reaparece en boca de sectores del saenzismo como un piso para consolidar un armado con sello propio de cara a 2027.
La discusión jurídica que rodea al posible lanzamiento de candidatura de Sáenz, pasa por la interpretación de la reforma constitucional provincial de 2021, que modificó las limitaciones a la reelección. El oficialismo argumenta que, por no ser retroactiva, la reforma podría habilitar un tercer mandato consecutivo pese a los topes tradicionales, mientras que sectores opositores advierten sobre riesgos institucionales y democráticos de esa lectura.
Este movimiento temprano contrasta con declaraciones públicas de Sáenz en el pasado electoral inmediato. En una conferencia de prensa en enero de 2026, junto al ministro del Interior de la Nación, Diego Santilli, el gobernador negó que la reelección fuera un plan en su agenda inmediata: “Pensar en una reelección o ser gobernador nuevamente no está en mis planes en este momento, tengo que gobernar todos los días”, sostuvo, matizando que en su análisis prima la gestión sobre la campaña.
Esas afirmaciones, sin embargo, coexisten con lecturas más amplias del mapa político salteño. Encuestas de opinión recientes colocan a Sáenz en un lugar relativamente fuerte dentro de los gobernadores provinciales, con índices de imagen que lo posicionan en la mitad alta del ranking nacional, aunque sin destacar en los primeros puestos. Esa foto —que combina respaldo propio con el desgaste natural de una gestión extensa— alimenta la lógica pragmática de quienes ven en un temprano posicionamiento un activo frente a la competencia interna y externa.
Ranking de gobernadores. CBGLOBALDATA.
La escena provincial tampoco es ajena a los movimientos nacionales. Tras las elecciones intermedias de 2025, en las que la Casa Rosada consolidó espacios con aliados provinciales, Sáenz fue mencionado como uno de los gobernadores más dispuestos a prestar apoyo al plan político del gobierno central, según análisis de acuerdos en proyectos clave como el Presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal. Esa relación con el Ejecutivo nacional, encabezado por Javier Milei, fue interpretada por algunos analistas como parte de una estrategia de construcción política más amplia que trasciende la provincia, sin que eso defina de manera directa una alianza incondicional.
En la provincia, el saenzismo avanza sus fichas con una mezcla de pragmatismo y anticipación: carteles, leyes electorales, alianzas tácticas y encuestas internas que discuten tiempos, escenarios y candidaturas. Todo con la vista puesta en una elección que, en teoría, todavía parece lejana, pero que en los hechos empieza a marcar el pulso político de Salta mucho antes de lo esperado.








