09/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Sánchez se ha mostrado prudente frente al avance del conteo oficial, pero también confía en su victoria. Imagen: Ernesto Benavides/AFP.
Perú vive horas decisivas y cargadas de incertidumbre. Con más del 95 por ciento de los votos contabilizados, el candidato progresista Roberto Sánchez logró colocarse al frente de la carrera presidencial y amplió una ventaja que mantiene en vilo al país. Sin embargo, el resultado todavía no está cerrado y el voto de los peruanos en el exterior aparece como la última gran carta de Keiko Fujimori para intentar revertir la tendencia.
Al cierre del último reporte oficial, Sánchez alcanzaba el 50,1 por ciento de los votos frente al 49,9 por ciento de la candidata de derecha, una diferencia superior a los 36 mil sufragios sobre casi 19 millones de votos ya escrutados.
La disputa electoral se transformó en una verdadera batalla voto a voto. Durante gran parte del conteo ambos candidatos se alternaron en el liderazgo, alimentando una expectativa que mantiene paralizado al escenario político peruano.
El giro más importante se produjo cuando comenzaron a ingresar los votos provenientes de zonas rurales, andinas y de localidades alejadas, territorios donde Sánchez obtuvo resultados ampliamente favorables. Desde ese momento, el candidato progresista comenzó a crecer lentamente en cada actualización oficial hasta colocarse por encima de Fujimori.
A pesar de ello, el desenlace continúa abierto. El principal factor de incertidumbre es el voto emitido por los peruanos residentes en el extranjero. Hasta ahora solo una pequeña parte de esos sufragios fue incorporada al escrutinio y, tradicionalmente, ese segmento electoral suele inclinarse hacia las opciones de centroderecha y derecha.
Por esa razón, en el entorno de Keiko Fujimori mantienen la esperanza de revertir la diferencia. La dirigente conserva un fuerte respaldo en Lima y en importantes ciudades costeras, mientras que Sánchez domina ampliamente en el interior del país.
La elección volvió a exponer una profunda fractura política y social. La geografía electoral mostró un Perú dividido entre las grandes urbes y las regiones rurales, un escenario que recuerda a la ajustada elección presidencial de 2021, cuando Pedro Castillo derrotó a la propia Fujimori por un margen mínimo.
A la tensión por el conteo se suman las actas observadas e impugnadas que deberán ser revisadas por los organismos electorales. Miles de votos permanecen bajo análisis y podrían retrasar durante varios días la proclamación oficial del próximo presidente.
Mientras el escrutinio avanzaba, Roberto Sánchez optó por mostrarse prudente. Aunque evitó declararse ganador, transmitió confianza en que la tendencia favorable terminará consolidándose. El dirigente aseguró que buscará construir consensos amplios y convocar a distintos sectores políticos para enfrentar los problemas económicos y sociales del país.
La noche del domingo, tras conocerse los primeros conteos rápidos que lo ubicaban en ventaja, una multitud de simpatizantes se concentró en la Plaza San Martín de Lima para celebrar lo que consideran un triunfo histórico. Desde un balcón partidario, Sánchez se dirigió a sus seguidores en un discurso cargado de referencias a la recuperación democrática y la necesidad de impulsar cambios profundos en la estructura política nacional.
En la vereda opuesta, el clima fue muy diferente. El entusiasmo inicial que se había instalado en el comando de Fujimori tras las primeras encuestas a boca de urna se transformó en preocupación cuando comenzaron a difundirse los resultados posteriores. La candidata pidió prudencia y afirmó que respetará el resultado oficial, aunque evitó hacer pronósticos sobre el desenlace final.
Las próximas horas serán determinantes. Con una diferencia mínima, votos del exterior todavía pendientes y actas bajo revisión, Perú sigue atrapado en una de las definiciones electorales más ajustadas de los últimos años. Mientras Sánchez se acerca a la presidencia, Fujimori mantiene viva la expectativa de una remontada que, por ahora, sigue dependiendo de los últimos votos que faltan por contar.







