ELECCIONES 2027: Milei se hunde en las encuestas y Bullrich aparece como amenaza interna

12/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei, con la aprobación de la gente por el piso. Imagen: Web.
El gobierno de Javier Milei acaba de recibir una de las señales políticas más inquietantes desde su llegada al poder. Una nueva encuesta nacional confirmó que el desgaste del oficialismo ya no es un fenómeno pasajero ni una turbulencia coyuntural: la caída de imagen presidencial se consolidó y empieza a abrir grietas peligrosas dentro del propio universo libertario.

El estudio realizado por ESPOP de la Universidad de San Andrés dejó números demoledores para la Casa Rosada. La aprobación de Milei cayó al 37%, mientras que la desaprobación trepó al 60%. Pero el dato que más inquietud generó dentro del oficialismo fue otro: la imagen positiva del Presidente descendió al 35% y quedó por debajo de la de Patricia Bullrich, que alcanzó el 37%.

La diferencia es pequeña, pero políticamente explosiva.

Por primera vez desde la llegada de Milei al poder, una figura interna del propio espacio aparece mejor posicionada que el Presidente. Y no se trata de cualquier dirigente: Bullrich viene construyendo silenciosamente un perfil cada vez más autónomo, tomando distancia de los escándalos del karinismo y posicionándose como posible heredera del electorado de derecha si el desgaste libertario continúa profundizándose.

El informe también deja otra señal preocupante para el Gobierno: la comparación histórica.

A esta altura de su mandato, Milei tiene menos aprobación que Mauricio Macri, que registraba alrededor de 42% en el mismo período de gestión. Aunque todavía se mantiene por encima del derrumbe que había sufrido Alberto Fernández, que rondaba apenas el 21%, el dato confirma que el Presidente entró en una zona de desgaste acelerado mucho antes de lo esperado por el oficialismo.

En la Casa Rosada ya no preocupa solamente el número actual. Lo que inquieta es la dirección de la curva.

Milei arrancó su mandato con niveles de apoyo superiores al 50%. Desde entonces, el descenso fue constante. Y aunque en los últimos meses la caída parece haberse frenado, el Gobierno quedó atrapado en una meseta extremadamente peligrosa: una aprobación estancada debajo del 40% y un rechazo consolidado alrededor del 60%.

Eso significa que el oficialismo ya no logra ampliar su base social y empieza a depender exclusivamente de su núcleo duro de votantes.

Pero quizás el dato más brutal de toda la encuesta no sea cuantitativo sino emocional.

El estudio analizó qué sentimientos genera Milei entre quienes rechazan su gobierno y el resultado fue devastador: las palabras dominantes son “vergüenza”, “asco”, “rechazo”, “decepción” y “bronca”.

El hallazgo expone un problema político mucho más profundo que una caída de imagen tradicional. Porque ya no se trata solamente de desacuerdo económico o ideológico. Lo que empieza a crecer es un rechazo emocional intenso hacia la figura presidencial.

En contraste, entre quienes todavía apoyan al Gobierno, la palabra más repetida es “esperanza”, seguida de “confianza” e “incertidumbre”. La grieta emocional aparece así completamente consolidada.

La encuesta también deja expuestas fracturas sociales muy marcadas.

Entre los hombres, la aprobación al Gobierno alcanza el 44%. Entre las mujeres, cae abruptamente al 29%. Una brecha de 15 puntos que el oficialismo nunca logró revertir y que sigue siendo uno de los principales problemas estructurales del mileísmo.

Por edades también aparecen diferencias importantes. Los sectores más jóvenes, especialmente millennials, muestran niveles mucho más bajos de apoyo, mientras que los votantes de mayor edad mantienen una adhesión relativamente más sólida.

El problema para Milei es que el tiempo político empezó a acelerarse.

La economía no logra despegar, el ajuste sigue deteriorando ingresos y consumo, las internas libertarias están fuera de control y los escándalos alrededor de figuras como Manuel Adorni erosionan todavía más la credibilidad del discurso anticasta.

En paralelo, Bullrich empieza a construir un perfil propio ante empresarios, sectores del PRO y parte del establishment que todavía respaldan el rumbo económico, pero ya observan con preocupación el caos político del círculo presidencial.

El dato de la encuesta funciona entonces como una advertencia doble para la Casa Rosada.

Por un lado, confirma que el desgaste social del Gobierno se profundiza y que el rechazo se volvió estructural.

Por otro, muestra que dentro del propio espacio libertario ya aparece una figura capaz de disputar liderazgo y representación política.

Y eso es quizás lo más peligroso para Milei.

Porque cuando el poder empieza a perder centralidad dentro de su propio ecosistema, el problema deja de ser únicamente electoral. Se transforma en una crisis de autoridad política.