EMPRESARIOS ADVIERTEN: «Esperamos tres o cuatro meses de estancamiento de consumo»

27/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Supermercado. Imagen: Web.
La economía real no muestra signos de vida y los números lo confirman sin eufemismos. Armando Farina, vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM), puso sobre la mesa una advertencia que pocos tienen el valor de repetir en voz alta: “Esperamos tres o cuatro meses de estancamiento de consumo” ante la caída persistente de la demanda en supermercados mayoristas y negocios mayoristas. Farina lo dijo durante una entrevista en El Destape 1070, describiendo un consumo que ya no reacciona, ticket promedio bajo y una población que se limita a comprar lo estrictamente necesario.

Según Farina, la era de las compras masivas para ganarle a la inflación quedó definitivamente atrás y ahora las familias argentinas hacen “compra mínima” en locales de cercanía o directamente no consumen. El vicepresidente de CADAM no minimizó la brutal transformación del mercado: la caída del consumo mayorista y la pérdida del poder adquisitivo están dejando huellas visibles en la economía cotidiana.

Los números oficiales ya venían dando señales ominosas: el consumo de los hogares en Argentina registró una caída interanual del 0,8% en enero, acumulando tres meses consecutivos en baja pese a los discursos oficiales sobre reactivación, y sectores como indumentaria, calzado y recreación mostraron retrocesos más pronunciados.

Farina fue aún más duro al señalar que el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) no se traduce en consumo real porque “lo está llevando prácticamente la actualización de los costos de servicio”, una frase que desnuda la presión sobre los bolsillos de los argentinos y la incapacidad del mercado para responder a cualquier estímulo tradicional.

La crisis estructural también se refleja en el empleo: aunque se generaron 500.000 puestos de trabajo informal, el país perdió 276.000 empleos formales, lo que alimenta aún más la precarización y la retracción del gasto popular. Farina lo resumió con crudeza: “Tenemos más trabajo, pero trabajo informal”, frase que explica por qué las familias prefieren recortar compras antes que expandirlas.

A esta radiografía sombría se suma un dato preocupante: mientras algunos informes oficialistas hablan de aumentos menores en ciertos rubros, el consumo general —incluyendo mayoristas y shoppings— sigue sin levantar cabeza y acumula debilidad estructural que podría prolongarse varios meses más.

La advertencia del sector mayorista llega en un contexto donde las familias argentinas ya sienten la presión: la inflación se mantiene elevada, los salarios reales siguen deteriorados y el crédito al consumo no logra despegar. Farina insistió en que ni siquiera los tradicionales incentivos de fin de año o promociones en supermercados lograron revertir la tendencia en los últimos trimestres.

En este escenario, la expectativa de una mejora real en la segunda mitad del año —tan celebrada por algunos sectores del establishment— choca con la experiencia concreta de los vendedores y distribuidores que ven el consumo estancado mes tras mes, preparando un panorama que podría consolidarse en los próximos tres o cuatro meses sin variaciones significativas en la demanda popular.

El pronóstico no es solo una advertencia sectorial: es un anuncio de alarma para toda la economía argentina, donde la “recuperación” prometida desde los discursos oficiales todavía no se traduce en más consumo en las góndolas, tickets promedio crecientes o confianza real entre los consumidores. La economía doméstica parece haber entrado en hibernación, y nadie hoy se atreve a decir con certeza cuándo volverá a despertar.