01/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
La crisis económica ya muestra una nueva y preocupante cara: miles de argentinos que se endeudaron para comprar comida, medicamentos o cargar combustible empiezan a ser arrastrados a los tribunales por bancos y entidades financieras que buscan recuperar hasta el último peso.
Mientras los salarios siguen perdiendo poder adquisitivo y el costo de vida no da tregua, las deudas impagas se disparan y los pedidos de embargo comienzan a multiplicarse. El fenómeno ya encendió alarmas entre abogados, especialistas y organizaciones de defensa del consumidor.
Los números son contundentes. Según datos de la Central de Deudores del Banco Central, la mora bancaria superó el 12% en abril, mientras que en las fintech alcanzó un impactante 31,5%. Detrás de esas estadísticas aparecen miles de familias que dejaron de pagar créditos y tarjetas porque simplemente ya no les alcanza para llegar a fin de mes.
La avanzada judicial ya comenzó. Una de las señales más fuertes se registró en la Ciudad de Buenos Aires, donde una importante entidad financiera presentó 36 demandas en una sola jornada contra clientes morosos. En la mayoría de los casos, además de reclamar las deudas e intereses, solicitó embargos sobre salarios e ingresos.
Los expedientes revelan una realidad demoledora: gran parte de las compras adeudadas corresponden a supermercados, farmacias, estaciones de servicio, aplicaciones de delivery, transporte y plataformas de entretenimiento. Es decir, consumos básicos y cotidianos, lejos de los gastos extravagantes que algunos imaginan.
La deuda promedio de los demandados alcanza los 5,9 millones de pesos, mientras que algunos casos superan los 13 millones. Muchos de los afectados son trabajadores que durante años mantuvieron sus cuentas al día y recién comenzaron a caer en mora durante los últimos meses.
Especialistas advierten que la situación podría empeorar por los cambios impulsados a través del DNU 70/2023, que eliminó diversas protecciones para los usuarios de tarjetas y créditos. Entre otras modificaciones, se flexibilizaron los límites a los intereses y se redujeron controles que obligaban a informar con claridad los costos financieros.
Para abogados y asociaciones de consumidores, estas medidas dejaron a los usuarios más expuestos frente al sistema financiero en un contexto de fuerte recesión. Temen que durante los próximos meses se produzca una verdadera avalancha de juicios ejecutivos impulsados por bancos y billeteras virtuales.
Si la tendencia continúa, miles de familias que se endeudaron para cubrir necesidades básicas podrían enfrentar embargos y procesos judiciales que agravarían aún más una situación económica ya crítica. Lo que comenzó como una deuda para llenar la heladera amenaza ahora con convertirse en una pesadilla judicial para una enorme cantidad de argentinos.







