10/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Denuncian incrementos excesivos en las tarifas. Al aumento de consumo se sumó la quita de subsidios. Imagen: Capturas de Video.
La indignación crece en General Güemes tras la aparición de facturas de energía eléctrica con aumentos que muchos usuarios califican como imposibles de pagar. La situación derivó en protestas frente a las oficinas de la empresa distribuidora y obligó a la intervención del Ente Regulador de los Servicios Públicos, que ordenó medidas de emergencia mientras se investiga lo ocurrido.
El caso generó una verdadera conmoción en la ciudad. Vecinos denunciaron que facturas que anteriormente rondaban los 80 mil pesos llegaron este mes con importes cercanos a los 400 mil pesos, provocando desesperación en familias, jubilados y trabajadores que aseguran no contar con recursos para afrontar semejantes montos.
Las manifestaciones comenzaron a principios de semana y rápidamente se transformaron en un reclamo masivo. La falta de explicaciones inmediatas por parte de la empresa alimentó el malestar social y multiplicó las críticas tanto contra la distribuidora como contra los organismos encargados del control del servicio.
La polémica escaló aún más cuando el Ente Regulador confirmó la apertura de un proceso sancionatorio contra Edesa tras detectar presuntas irregularidades en la facturación. Según se informó oficialmente, la empresa habría omitido registrar correctamente consumos de determinados períodos, incorporándolos de manera acumulada en una sola boleta.
Esa situación provocó que numerosos usuarios vieran disparado su consumo facturado, perdiendo además beneficios asociados a subsidios y tarifas sociales. En muchos casos, al superar los topes establecidos, los hogares quedaron automáticamente fuera de los programas de asistencia, agravando todavía más el impacto económico.
La combinación entre consumos acumulados, quita de subsidios nacionales y mayores necesidades energéticas por la llegada de las bajas temperaturas terminó generando facturas que para muchas familias resultan directamente impagables.
Ante la presión social, la propia empresa reconoció la existencia de una falla técnica vinculada a cambios de medidores y errores en la lectura de consumos. Desde Edesa aseguraron que el problema provocó la acumulación de dos períodos de facturación en una sola boleta y confirmaron que se realizará una refacturación para corregir los montos observados.
Sin embargo, la explicación no logró calmar el enojo de los vecinos, que exigen soluciones inmediatas. Durante las protestas se escucharon testimonios cargados de angustia, especialmente de jubilados que aseguran verse obligados a elegir entre pagar medicamentos, alimentos o servicios básicos.
La situación también motivó la intervención del municipio. El intendente Carlos Rosso anunció que se impulsará una recolección de firmas para presentar reclamos formales ante las autoridades provinciales y exigir medidas que alivien el impacto de los aumentos.
Mientras tanto, el Ente Regulador dispuso que Edesa no podrá suspender el suministro eléctrico a los usuarios afectados durante un plazo de hasta 60 días mientras se desarrolla la investigación. La medida busca brindar tranquilidad a las familias que temen quedarse sin servicio por no poder afrontar las facturas cuestionadas.
Además, los usuarios podrán optar por abonar el promedio de consumo de períodos anteriores y acceder a planes de pago especiales sin intereses para evitar mayores perjuicios económicos.
La crisis energética en General Güemes se transformó en uno de los conflictos más sensibles de las últimas semanas en Salta. Con miles de usuarios pendientes de la refacturación prometida por la empresa, crece la expectativa por conocer el verdadero alcance de los errores detectados y el impacto que tendrán las correcciones sobre las boletas que hoy mantienen en vilo a gran parte de la comunidad.
Por ahora, la bronca sigue en las calles y la exigencia de respuestas continúa creciendo. Los vecinos quieren una solución concreta y rápida para un problema que golpea directamente el bolsillo en medio de una situación económica cada vez más difícil.







