ESCÁNDALO EN LA ESCUELA DE SUBOFICIALES: Testigos relatan escenas dantescas y surgen sospechas de encubrimiento

21/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Formación policial. Imagen: Ilustrativa.
Una nueva sombra se cierne sobre una de las instituciones formadoras de las fuerzas de seguridad en Salta. Ex cadetes y testigos cercanos denunciaron públicamente que lo ocurrido en la Escuela de Suboficiales no fue un simple accidente ni un hecho aislado, sino el resultado de una cadena de negligencias, actitudes intimidatorias y —según algunos— intentos de ocultar la verdad detrás de versiones oficiales que no cierran.

“Los hemos visto correr, vomitar, con el rostro desencajado”, relataron varios ex alumnos sobre episodios que ocurrieron en las jornadas de entrenamiento. Las descripciones que recopila esta cobertura van más allá de un entrenamiento riguroso: hablan de prácticas que pusieron en riesgo la salud física y mental de quienes pasaron por la escuela, y de un clima de presiones que muchos describen como un trasfondo oscuro y preocupante.

Las denuncias señalan que en varias oportunidades los cadetes fueron sometidos a exigencias extremas sin la supervisión adecuada, con consecuencias que incluyeron malestares severos, vómitos y colapsos físicos. Las versiones oficiales, sin embargo, limitaron el episodio a “incidentes menores”, una versión que para los testigos no refleja la real magnitud de lo que vivieron.

Un factor que alimenta la sospecha generalizada entre quienes dieron su testimonio es la respuesta de las autoridades: ausencia de investigaciones transparentes, minimización de los hechos y un relato oficial que contrasta con las descripciones directas de los involucrados. Esto conduce a preguntas incómodas: ¿qué se intenta proteger?, ¿quiénes tenían interés en que los detalles no trasciendan?, ¿qué condiciones extremas se toleraron dentro de una institución a la que se confía la formación de futuros agentes?

Este no es el primer escándalo que envuelve a unidades de entrenamiento policial o militar en el país. En años recientes, distintas escuelas y academias fueron cuestionadas por prácticas de adiestramiento excesivo, encubrimiento de lesiones y falta de controles externos que garanticen el respeto de normas básicas de seguridad y derechos humanos. Casos similares en otras jurisdicciones ya llevaron a investigaciones públicas y cambios administrativos, ante la presión social y mediática.

En Salta, las voces que piden explicaciones más claras vienen creciendo. Familiares de ex cadetes exigieron que se abra una investigación independiente, y organizaciones sociales reclamaron una auditoría externa para esclarecer si hubo negligencia institucional o, peor aún, conductas sistemáticas que ponen en peligro a los aspirantes a suboficiales.

Mientras tanto, el Ministerio de Seguridad provincial aún no brindó información detallada que despeje las dudas y responda punto por punto las acusaciones de los testigos. La falta de transparencia real alimenta la percepción de que se intenta salvar apariencias antes que asumir responsabilidades y restituir la confianza en un cuerpo formativo que, por definición, debe ser riguroso, pero también seguro y respetuoso de la integridad física de quienes lo integran.

Lo que en principio fue presentado como un episodio aislado ahora se perfila como un escándalo mayor, con testimonios que desafían las versiones oficiales y denuncian un clima que no debería tolerarse en ninguna institución educativa, y mucho menos en una encargada de formar a quienes custodian a la sociedad.