29/05/2026.- Salta al Instante.-Foto portada: Toma del Colegio Nacional Buenos Aires. Imagen: Bernardino Ávila.
La bronca estudiantil volvió a explotar en pleno corazón educativo de la Argentina. Los alumnos del histórico Colegio Nacional Buenos Aires reactivaron la toma del edificio y profundizaron el conflicto contra el gobierno de Javier Milei, al que acusan de asfixiar la educación pública mientras incumple la Ley de Financiamiento Universitario.
La escena volvió a encender todas las alarmas políticas: uno de los colegios más emblemáticos del país ocupado por estudiantes, clases paralizadas, tensión con las autoridades y una comunidad educativa completamente movilizada frente al ajuste libertario.
La medida fue retomada este jueves por la noche luego de que los estudiantes aseguraran que el Gobierno agotó todas las instancias de diálogo y jamás dio respuestas concretas a los reclamos por presupuesto, salarios y condiciones de funcionamiento del sistema educativo.
La toma del Nacional Buenos Aires no es un hecho aislado. Forma parte de una creciente ola de protestas estudiantiles, docentes y no docentes que se expande por universidades y colegios de todo el país mientras el conflicto educativo se transforma en otro frente caliente para la Casa Rosada.
En el colegio de la calle Bolívar la situación ya es total: actividades académicas suspendidas, talleres extracurriculares frenados y un clima de tensión permanente entre estudiantes, directivos y familias.
La rectora Valeria Bergman confirmó que la conducción del establecimiento acatará las resoluciones del Consejo Superior de la UBA y mantendrá docentes y directivos dentro del edificio durante toda la ocupación para garantizar controles mínimos de seguridad.
Sin embargo, detrás de las diferencias operativas por la toma apareció un dato político contundente: las propias autoridades del Nacional coincidieron con el núcleo del reclamo estudiantil y admitieron que la aplicación plena de la Ley de Financiamiento Universitario y la recomposición salarial docente son demandas “urgentes e impostergables”.
La definición dejó en evidencia la magnitud de la crisis que atraviesa el sistema educativo y el creciente aislamiento del gobierno libertario frente al reclamo universitario.
Desde la conducción del colegio pidieron a las familias que hablen con sus hijos sobre “los riesgos y responsabilidades” de este tipo de medidas, mientras también solicitaron que retiren a los estudiantes fuera del horario habitual para preservar su integridad física.
Pero entre los alumnos el malestar ya parece haber desbordado cualquier intento de contención institucional. Muchos sostienen que el ajuste educativo impulsado por Milei pone en riesgo directamente el funcionamiento de escuelas y universidades públicas, mientras los salarios docentes pierden brutalmente contra la inflación y los presupuestos quedan pulverizados.
El conflicto suma además una fuerte carga simbólica. El Nacional Buenos Aires históricamente fue un semillero político, intelectual y social de la Argentina, y cada vez que su comunidad entra en conflicto el impacto repercute en todo el país.
La reactivación de la toma ocurre apenas días después de otras protestas estudiantiles que también sacudieron instituciones emblemáticas como el Carlos Pellegrini, consolidando un escenario donde la resistencia universitaria vuelve a ocupar el centro de la escena política nacional.
Mientras tanto, el gobierno de Milei enfrenta crecientes críticas por el deterioro del sistema educativo, la paralización de fondos y el incumplimiento de leyes aprobadas por el Congreso que garantizan financiamiento para universidades y colegios dependientes de la UBA.
En el Nacional ya comenzaron a trabajar en un esquema de recuperación de contenidos, aunque nadie sabe cuándo terminará el conflicto. La tensión escala y la comunidad educativa advierte que, si no aparecen respuestas inmediatas, las protestas podrían multiplicarse todavía más en las próximas semanas.
La pelea por la educación pública acaba de sumar otro capítulo explosivo.







