11/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Militares en la exESMA. Imagen: Gentileza.
Un nuevo conflicto de altísima tensión estalló en el predio de la exESMA, donde funciona el Espacio de Memoria y Derechos Humanos, tras el ingreso de militares armados en el marco de un acto oficial vinculado al Día por la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas.
La situación desató una inmediata ola de denuncias por parte de organismos de derechos humanos, que acusaron al Gobierno de protagonizar un “acto de provocación” en un sitio emblemático del terrorismo de Estado.
“PROVOCACIÓN” Y “EXHIBICIONISMO MILITAR”: LA DENUNCIA QUE ENCENDIÓ TODO
Desde los organismos de derechos humanos, la reacción fue inmediata y contundente: calificaron el episodio como un hecho de extrema gravedad institucional.
Advirtieron que se trató de un “exhibicionismo militar innecesario” en un espacio donde funcionó un centro clandestino de detención, tortura y desaparición durante la última dictadura.
La denuncia incluyó una advertencia política de alto voltaje: el hecho se inscribe, según sostienen, en un clima de “negacionismo” y hasta “apología del terrorismo de Estado”.
MILITARES ARMADOS EN UN ESPACIO DE MEMORIA: EL HECHO QUE DESATÓ LA POLÉMICA
El episodio ocurrió en el predio de Avenida del Libertador 8151, donde actualmente funcionan el Espacio Memoria y el Museo Malvinas.
Según lo denunciado inicialmente, se observó la presencia de militares uniformados con armas largas dentro del predio, lo que encendió todas las alarmas en organismos como Abuelas de Plaza de Mayo y H.I.J.O.S..
Los reclamos apuntaron a que el ingreso con armamento está expresamente prohibido por las normas de funcionamiento del lugar, precisamente por su carácter de sitio de memoria.
LA VERSIÓN OFICIAL: “FUE UNA RECREACIÓN HISTÓRICA”
Frente a la escalada de denuncias, desde el Ministerio de Defensa intentaron bajar el tono del conflicto y aseguraron que no se trató de una operación militar real.
La explicación oficial sostuvo que se habría tratado de una “recreación histórica” con participantes caracterizados como combatientes y el uso de réplicas de fusiles.
Sin embargo, esa versión no logró disipar la polémica, sino que abrió una disputa aún más profunda entre el Gobierno y los organismos de derechos humanos.
UNA JORNADA QUE YA VENÍA CALIENTE
El evento formaba parte de las actividades por el 10 de junio, vinculadas a la causa Malvinas, dentro del Museo Malvinas que funciona en el mismo predio.
En ese contexto, se realizaron cambios simbólicos y actividades oficiales, lo que ya había generado críticas de sectores de excombatientes y organismos por la modificación de nombres y homenajes dentro del museo.
Pero el ingreso de militares al predio fue el punto de quiebre que detonó el conflicto.
NOMBRES, VÍNCULOS Y UN CONTEXTO CARGADO DE TENSIÓN
Durante la jornada también se mencionaron figuras vinculadas a la organización del evento, entre ellas responsables del Museo Malvinas y asesores del área de Defensa.
Algunas de esas figuras ya habían sido señaladas previamente por su vínculo con sectores militares o por su participación en debates vinculados a la interpretación del pasado reciente.
EL RECUERDO DE ANTECEDENTES QUE AGRAVAN LA CRISIS
Organismos de derechos humanos recordaron además que no es la primera vez que se producen situaciones similares en el predio.
En episodios anteriores, se habían registrado ingresos de exintegrantes de fuerzas de seguridad y militares retirados en actividades que también generaron controversia por su simbolismo en un espacio de memoria.
Estos antecedentes sumaron combustible a la reacción actual.
DENUNCIAS JUDICIALES Y PRESENTACIONES OFICIALES
La situación escaló rápidamente al plano judicial.
Los organismos, encabezados por referentes como Estela de Carlotto (Abuelas de Plaza de Mayo) y dirigentes de H.I.J.O.S., realizaron presentaciones ante el Poder Judicial para que se investigue lo ocurrido.
Las denuncias fueron dirigidas a distintas instancias, incluyendo el juzgado federal a cargo de la megacausa ESMA y organismos vinculados a crímenes de lesa humanidad.
“UNA AFRENTA A LA MEMORIA”: LA MIRADA DE LAS VÍCTIMAS
Desde los organismos de derechos humanos, la reacción fue contundente: el episodio no es visto como un simple error administrativo, sino como una acción con fuerte carga simbólica.
Sostienen que la presencia de militares armados en un excentro clandestino de detención constituye una forma de revictimización para sobrevivientes y familiares.
Además, remarcan que el hecho ocurre en un contexto donde —según denuncian— se están debilitando políticas de Memoria, Verdad y Justicia.
RESPUESTA OFICIAL Y CONTRAATAQUE POLÍTICO
Desde el Gobierno, la defensa fue tajante: calificaron las denuncias como una “operación política” basada en falsedades y ataques al homenaje a los combatientes de Malvinas.
La confrontación discursiva se volvió inmediata y encendió aún más el clima de tensión entre el Ejecutivo y los organismos de derechos humanos.
UN CONFLICTO QUE ESCALA
El episodio en la exESMA no quedó en un hecho aislado: se transformó en un nuevo capítulo de una disputa mucho más profunda sobre la memoria histórica, el rol de las Fuerzas Armadas y el uso simbólico de los espacios de memoria en Argentina.
Lo ocurrido ya generó denuncias, cruces políticos y un clima de máxima tensión que promete seguir escalando en los próximos días.








