22/12/2025.- Salta al Instante.- Por Nico Ortiz.-. Foto portada: Empresarios ganadores y perdedores, de acuerdo a la cotización de sus empresas, junto a Milei en Llao Llao. Del pueblo ni hablemos, porque nunca vamos a aparecer en la foto. Imagen: Web.
Mientras la economía real gatea, los salarios siguen atrasados y amplios sectores productivos no logran levantar la cabeza, hay un grupo que festeja a lo grande los dos primeros años del gobierno de Javier Milei. No son los laburantes, no es la industria, no es el comercio. Los ganadores tienen nombre y apellido: bancos, energéticas, mineras y un puñado de empresarios bien conectados al poder.
La inflación bajó, sí. Del 12% mensual al 2,5%. Ese dato explica parte del respaldo político que Milei todavía conserva. Pero detrás de esa “estabilidad” se esconde una transferencia brutal de beneficios hacia el capital concentrado, con un Estado que se retira para dejar el campo libre a los de siempre… y a algunos nuevos amigos.
Bolsa en llamas, calle fría
Desde que Milei ganó el balotaje en noviembre de 2023, la Bolsa porteña se convirtió en una fiesta privada. En pesos, algunas acciones se dispararon a niveles obscenos: Banco Hipotecario (+1700%), Metrogas (+1078%), Patagonia (+1010%), Supervielle (+1007%), Macro (+883%), Transener (+805%). El patrón se repite: finanzas y energía, energía y finanzas.
En Nueva York, la historia no cambia. Bancos argentinos duplicaron, triplicaron y hasta quintuplicaron su valor en dólares. El mensaje del mercado fue claro desde el día uno: con Milei, el negocio bancario vuelve a ser rey y el tarifazo garantiza rentabilidad energética sin sobresaltos sociales… porque el costo lo paga otro.
Libre mercado… con amigos adentro
El relato libertario habla de competencia y reglas parejas. La práctica muestra otra cosa. Apellidos como Elsztain, Mindlin, Eurnekian, Escasany, Manzano, Galperin, Bulgheroni, Costantini, Galuccio, Neuss y Scatturice aparecen una y otra vez en los grandes negocios del período. Algunos ya eran poderosos. Otros aprovecharon la ventana mileísta para escalar posiciones a velocidad récord.
El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) es la joya de la corona: menos impuestos, menos controles, dólares liberados y la posibilidad de litigar fuera del país. Un traje a medida para petroleras, mineras y grandes proyectos energéticos. Mientras tanto, pymes y economías regionales miran desde afuera.
Privatizaciones y concesiones: el Estado se achica, los negocios crecen
El proceso privatizador arrancó sin pausa pero sin prisa. Impsa terminó en manos de una firma estadounidense. Se prorrogaron concesiones ferroviarias. Se licitaron rutas clave. Y las hidroeléctricas del Comahue quedaron repartidas entre grupos empresarios con excelente llegada al poder político.
Nada de improvisación: activos estratégicos, precios convenientes y jugadores conocidos. Un déjà vu noventista, pero con lenguaje libertario y redes sociales a full.
Ola de compras: extranjeros se van, capital local entra
En paralelo, se desató una fuerte ola de fusiones y adquisiciones. Multinacionales que se retiran, empresarios locales que compran. Telecom con Telefónica, Galicia con HSBC, Mindlin con Loma Negra, Pluspetrol con Exxon y Geopark, YPF con Total, Scatturice con Flybondi y OCA. Más de 200 operaciones por 16 mil millones de dólares en apenas dos años.
Los expertos lo llaman “consolidación”. En la calle se traduce de otro modo: más concentración, menos competencia real y un poder económico cada vez más chico… y más influyente.
El balance real
Dos años después, el mapa es claro. Milei ordenó algunas variables macro, pero el reparto de beneficios fue quirúrgico. Ganaron los bancos, las energéticas, los grandes jugadores del mercado. Perdieron los salarios, el consumo, la producción nacional y buena parte de la sociedad.
El gobierno promete que lo mejor está por venir. Por ahora, lo mejor ya llegó… pero no para todos.
Mientras al pueblo en el cual se incluyen los mismos libertarios que votaron a Milei, quienes no pueden llegar a fin de mes y que van a pasar una fiestas cada vez más pobres y miserables, otros se llevan los dólares por montón, beneficiados por un gobierno que solo vino a saquear el país.







