16/12/2025.- Salta al Instante. Foto portada: Los gobernadores de Provincias Unidad: Claudio Vidal (Santa Cruz), Ignacio Torres (Chubut), Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Carlos Sadir (Jujuy). Imagen: La Nación.
El Presupuesto 2026 entró en zona roja. Gobernadores de Provincias Unidas hicieron este lunes un zoom de urgencia y lanzaron una advertencia directa a la Casa Rosada: si siguen fuera del reparto, no hay votos.
Mientras Javier Milei, empujado por el tándem Menem, cerró acuerdos a medida con cuatro mandatarios del Norte —Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Hugo Passalacqua (Misiones)—, el resto quedó mirando desde afuera. Y la factura llegó rápido.
En apenas dos semanas, la Rosada repartió fondos millonarios: 20 mil millones a Tucumán, 6 mil millones a Salta, 10.500 millones a Catamarca y 12 mil millones a Misiones, además de asegurarles sillones clave en la Comisión de Presupuesto, la mesa chica donde se decide cómo se reparte la plata.
Del otro lado quedaron los gobernadores de Provincias Unidas: sin ATN, sin cargos y sin negociación. Ni siquiera les concedieron los cuatro lugares que reclamaban en la comisión que trata la “ley de leyes”.
La reacción fue inmediata. Se conectaron por Zoom el jujeño Carlos Sadir, el cordobés Martín Llaryora, el santafesino Maxi Pullaro, el chubutense Ignacio “Nacho” Torres y el correntino Juan Pablo Valdés. El diagnóstico fue unánime y explosivo.
“No hay diálogo, no hay negociación y no conocemos la letra chica del Presupuesto”, transmitieron tras el encuentro. “Vamos a defender los recursos y los intereses de nuestras provincias”, advirtieron, sin rodeos.
La amenaza quedó clara: en estas condiciones, acompañar el Presupuesto es casi imposible. En la Rosada saben que, aun con dictamen asegurado en comisión, el escenario en el recinto es frágil. Si Provincias Unidas se baja, el oficialismo corre el riesgo de que el Presupuesto 2026 termine empantanado o directamente naufrague.
Otra vez, la misma postal: premios para los aliados, castigo para los díscolos y un Presupuesto que se negocia a los empujones.







