GOBERNADORES “DIALOGUISTAS”: Armaron mesa y no todos están contentos

24/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada:
En plena crisis social y con una Argentina convulsionada por el debate sobre la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, un grupo de mandatarios provinciales esta semana decidió jugar sus fichas en una nueva mesa de negociación política que corre el eje de poder hacia el interior y el Congreso.

Por zoom y sin cámaras, los gobernadores Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalacqua (Misiones), Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Rolando Figueroa (Neuquén) activaron lo que describieron como un “espacio de diálogo federal” para delinear una nueva articulación de poder con el gobierno de Milei y el Congreso.

Este avance político ocurre en paralelo con un momento crítico en la Cámara de Diputados y el Senado, donde el oficialismo ya logró que la reforma laboral —que propone extender la jornada a 12 horas y abaratar despidos— fuera aprobada en general y vuelva al Senado para su sanción definitiva en medio de una huelga nacional convocada por la CGT que paralizó el país.

En la práctica, el espacio que estos gobernadores buscan consolidar surge en medio de una fractura profunda del peronismo y de Unión por la Patria en el Senado, donde los senadores Guillermo Andrada (Catamarca), Carolina Moisés (Jujuy) y Sandra Mendoza (Tucumán) —vinculados a algunos de los mandatarios que conforman la mesa de diálogo— están en vías de abandonar el interbloque tradicional dirigido por José Mayans para alinearse más con el oficialismo.

El giro no es menor: se trata de gobernadores que, en las últimas semanas, no sólo no rechazaron la reforma laboral, sino que aportaron votos y respaldo político para que el gobierno nacional avance con su proyecto sin demasiados obstáculos. Ese apoyo había generado tensiones internas, pero ahora decidieron coaligar públicamente un espacio federal que pueda negociar no sólo la agenda laboral, sino también el destino de recursos, coparticipación y obra pública.

Para sectores críticos, la movida no es más que otro intento de “domesticar” a los mandatarios provinciales, ofrecérseles negociación a cambio de alineamientos estratégicos con el Ejecutivo nacional frente a un Congreso fragmentado, donde la disputa por el poder real de decisión está en marcha.