02/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Maximiliano Ferraro, diputado de la Coalición Cívica y Martín Menem. Imagen: LPO/Juan Casas.
La pelea por el control de los espías estalló con fuerza en el Congreso. La oposición salió al cruce del Gobierno y le exige a Martín Menem y Victoria Villarruel que conformen de inmediato la Bicameral de Inteligencia para frenar el DNU 941/25, con el que Javier Milei reconfiguró la SIDE por decreto, a espaldas del Parlamento.
El mensaje es claro y explosivo: no quieren una SIDE con más poder, menos controles y facultades para detener personas sin que nadie mire. Y aseguran que ya tienen los votos para voltear el decreto en el recinto.
“No existe ninguna necesidad ni urgencia. Esto es un atropello institucional”, dispararon desde Provincias Unidas, la Coalición Cívica y el bloque de Miguel Pichetto, que firmaron un comunicado conjunto advirtiendo que el Gobierno esquiva deliberadamente al Congreso mientras mantiene incompletas las bicamerales que deberían controlar tanto a los servicios de inteligencia como el abuso de los DNU.
El dato político es demoledor: ni siquiera el PRO está cómodo con la idea de agentes secretos con capacidad de aprehender personas. El fantasma de una “policía secreta” sin control parlamentario recorre los pasillos del Congreso.
Bicamerales vacías, poder sin control
La Bicameral de Inteligencia debería tener 14 miembros. La de Trámite Legislativo, que decide el destino de los DNU, nueve. Pero ninguna está plenamente conformada. El recambio parlamentario obliga a redefinir lugares y Menem estira los tiempos, mientras el decreto ya está en vigencia.
En el Senado, José Mayans impugnó el reparto de lugares impulsado por Patricia Bullrich y dejó sillas vacías como advertencia: si el oficialismo avanza, judicializan todo. En Diputados, la tensión es igual de áspera. Menem es acusado de “cambiar las reglas según le conviene” para blindar al Gobierno.
La Libertad Avanza y Fuerza Patria se disputan cabeza a cabeza el peso numérico, mientras los bloques medianos hacen malabares para colarse en las bicamerales. La pelea es técnica, pero el trasfondo es político y explosivo: quién controla a los servicios de inteligencia.
El antecedente que aterra a la Rosada
La oposición no olvida lo ocurrido en 2024, cuando el Congreso volteó el DNU que ampliaba los fondos reservados de la SIDE. Aquella vez, Mauricio Macri fue clave para ordenar al PRO en contra del Gobierno. Hoy, el macrismo juega a dos puntas: difundió un comunicado tibio, lleno de cautela y ambigüedades, pidiendo “prudencia” y esperando protocolos que nadie vio.
En los hechos, el respaldo no está garantizado. Y en el oficialismo lo saben.
“Policía secreta” y fin del control civil
Las críticas más duras llegaron desde el peronismo. Agustín Rossi advirtió que el decreto convierte a la SIDE en una “policía secreta”, con todas sus acciones bajo manto encubierto. Jorge Taiana fue todavía más lejos: denunció que la reforma rompe el control civil y autonomiza la inteligencia del Ministerio de Defensa.
La senadora Alejandra Vigo también salió a marcar la cancha: “Un tema tan sensible no puede resolverse por decreto”, sentenció.
El escenario es de choque frontal. Un Gobierno que avanza por decreto, una SIDE con más poder y menos control, y un Congreso que amenaza con hacerla caer. La bomba está armada y la cuenta regresiva ya empezó.







