4/4/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Las drogas halladas en el departamento de Betancourt incluyen propofol y fentanilo. Imagen: La Nación.
La escena que encontraron los policías en un departamento de Palermo parece salida de un expediente oscuro del sistema sanitario. Eduardo Bentancourt, enfermero de 44 años, fue hallado muerto en su vivienda de la calle Fray Justo Santa María de Oro al 2400, sentado en una silla del comedor, con sangre en la boca y sin signos vitales. A su alrededor había un arsenal de drogas hospitalarias: más de 40 ampollas de distintos medicamentos, entre ellos propofol y fentanilo, dos anestésicos de uso estrictamente médico.
El alerta lo dio su hermana, Rocío Marianela Bentancourt, desde Gualeguaychú. Hacía varios días que no lograba comunicarse con él y decidió llamar al 911. Cuando la Policía de la Ciudad llegó al edificio y entró al departamento con la dueña del inmueble —Bentancourt era inquilino— encontró el cuerpo sin vida. El SAME confirmó el fallecimiento en el lugar.
Los investigadores aseguran que no había signos de violencia. Pero el cuadro que rodeaba al enfermero levantó todas las alarmas. En la vivienda se encontraron varias ampollas abiertas —entre ellas fentanilo y midazolam—, una jeringa, una aguja y una caja con decenas de ampollas adicionales que superarían las cuarenta unidades.
La lista de fármacos hallados en el departamento es extensa y preocupante. Entre los medicamentos secuestrados aparecen propofol, lidocaína, difenhidramina, dipirona, hioscina, fentanilo, diclofenac, clonazepam, midazolam, dexametasona, adrenalina, haloperidol, metoclopramida, diazepam, ketorolac, cloruro de potasio, ceftriaxona, penicilina y succinilcolina, entre otros. Todos son drogas de uso hospitalario que no se venden en farmacias y que requieren estrictos controles médicos.
Otro dato que llamó la atención fue el hallazgo de tres teléfonos celulares dentro del departamento. Para los investigadores, tanto la cantidad de dosis como esos dispositivos abren la sospecha de que Bentancourt podría no haber estado solo al momento de su muerte.
La causa quedó caratulada como “averiguación de causales de muerte” y quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 21, a cargo de Carlos Vasser. También intervino el fiscal José Guerrero, de la Unidad Fiscal de Lucha contra el Narcotráfico (UFLA) Norte, quien ordenó el secuestro de ampollas, jeringas y otros elementos encontrados en el lugar.
La muerte de Bentancourt ocurre en medio de un clima de creciente preocupación dentro del sistema sanitario. En las últimas semanas se investiga el fallecimiento del anestesista Alejandro Zalazar, ocurrido tras consumir propofol y fentanilo, y un escándalo por el robo de medicamentos denunciado por el Hospital Italiano.
Bentancourt era oriundo de Gualeguaychú, Entre Ríos, y había llegado hacía poco tiempo a la Ciudad de Buenos Aires en busca de trabajo. Tenía 44 años y se había formado como enfermero en el Instituto de Enseñanza Superior María Inés Elizalde.
Mientras la Justicia intenta reconstruir qué ocurrió en ese departamento de Palermo, la escena deja una pregunta inquietante flotando en el aire: cómo un profesional de la salud terminó muerto en medio de un cóctel de anestésicos hospitalarios que, en teoría, deberían estar bajo estricta custodia médica.







