¡HASTA LOS PATRONES LE DAN LA ESPALDA A MILEI! Golpe a la reforma laboral en plena ofensiva oficial

17/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Federico Sturzenegger. Imagen: Web.
Lo que el Gobierno quería presentar como “la gran ley que moderniza el empleo” se está convirtiendo en un fracaso político con sabor a derrota: tres cámaras patronales clave —incluyendo las dos más representativas del comercio y las metalúrgicas— salieron a pegarle un cachetazo al proyecto de reforma laboral de Javier Milei y exigieron que se le saquen artículos enteros antes de votarlo.

La Cámara de Comercio (CAC), la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la poderosa asociación de fábricas metalúrgicas (Adimra) hicieron público su rechazo formal por escrito ante senadores y gobernadores, denunciando que la iniciativa oficial destruiría financiamiento gremial, pondría en jaque la negociación colectiva y generaría “inestabilidad jurídica y social” que ya se siente en las empresas.

Las notas cruzadas constituyen una revelación explosiva: estos sectores, que agrupan a más de un millón de trabajadores y cientos de miles de comercios y fábricas de todo el país, no solo objetan la eliminación de aportes obligatorios que financiaban capacitación y estructuras gremiales, sino también cambios que alteran el orden y el poder de los convenios colectivos tradicionales, abriendo paso a negociaciones atomizadas por empresa o región.

Es más: los empresarios denuncian que la reforma “rompe el equilibrio entre las partes”, debilita la autonomía de las representaciones y abriría un escenario de caos laboral con salarios fragmentados e inseguridad jurídica para todos. La advertencia no es solo técnica: es un golpe directo a la narrativa oficial de que la reforma creará empleo y dinamizará la economía.

Del otro lado, el Gobierno sigue apostando a imponer la reforma con la excusa de “modernizar” el mercado de trabajo, pero incluso en su propio gabinete y entre aliados las tensiones se multiplican y las voces disidentes crecientes ya no son solo sindicales: ahora vienen desde los sectores empresariales que tradicionalmente respaldan las políticas de flexibilización.

En este contexto, la lucha por aprobar la ley laboral en el Congreso se parece cada vez menos a una victoria anunciada y más a un tira y afloje cargado de incertidumbre, presión social y conflictos internos que podrían terminar por volcar del todo la balanza en contra del oficialismo.