25/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Hospital Heller. Imagen: Web.
La historia que hoy sacude a la opinión pública en Neuquén no entra en estadísticas ni en cifras: un bebé de un año y medio apareció muerto, sumergido en un balde con agua en el barrio San Lorenzo Sur, y la investigación judicial apunta a una mezcla de negligencia, abandono y fallas extremas del Estado para proteger a los más vulnerables. La causa, descripta por la fiscal Lucrecia Sola, pivota ahora sobre la imputación por homicidio culposo contra la madre del niño: el resultado de la autopsia determinó que la causa de la muerte fue “asfixia por sumersión”, y la progenitora quedó detenida mientras otro adulto que estaba demorado fue liberado.
El domingo por la noche, según reconstruyó la Fiscalía, la mujer se presentó desesperada en el destacamento policial con el niño en brazos, y aseguró haberlo hallado dentro de la casa, con la cara semi sumergida en el agua dentro de un balde. Inmediatamente, un móvil policial lo trasladó en “código rojo” al Hospital Horacio Heller, pero los médicos no pudieron salvarlo.
La versión familiar que estremece
Los detalles que surgen del entorno son aún más brutales: la tía del niño rompió el silencio ante la prensa y dejó al descubierto la trama de abandono y desprotección que envolvía al hogar. Aseguró que la madre sufría problemas de adicción a las drogas, que el pequeño estaba muchas veces sin cuidados y que ella misma había alertado repetidamente a organismos del Estado diciendo que el nene “estaba solo” y en riesgo. Según su relato, llamó al teléfono 102, el número destinado a proteger a la niñez, solo para ser remitida a llamar en horarios administrativos y sin que nadie acudiera a brindar asistencia efectiva. Manifestó también que otros familiares habían ofrecido cuidar al bebé sin recibir respuesta.
La tía incluso relató que el mismo día del hallazgo el niño había sido encontrado en malas condiciones de higiene y alimentación, y que fue su propia hija de apenas 11 años quien encontró al bebé dentro del balde de agua.
¿Accidente o negligencia penal?
Mientras la fiscal Sola avanza con la imputación por homicidio culposo —que contempla pena por actuar con imprudencia o negligencia en la muerte de una persona—, el caso desencadenó críticas duras sobre el rol de las políticas públicas y la protección de niños y niñas en situaciones de vulnerabilidad.
El dramático hecho ocurre en un contexto donde la violencia, el abandono y casos estremecedores contra la infancia vienen acumulándose en la agenda pública argentina. Episodios como el de octubre de 2025 en González Catán, donde una mujer fue detenida tras encontrar a su bebé sumergido dentro de un balde y hoy es sometida a pericias psiquiátricas, muestran una pauta trágica que se repite con horrorosos matices.
Desprotección y responsabilización estatal
Organismos del Estado fueron criticados por no haber actuado frente a las advertencias sobre el estado de riesgo del niño. “Esto no fue un accidente, es algo que se podría haber evitado”, dijo la tía del bebé, poniendo el foco en la falla de los mecanismos de protección infantil, la ausencia de seguimiento y, sobre todo, la pasividad ante señales claras de abandono.
Mientras las pericias y testimonios continúan acumulándose en la causa, el corazón de la sociedad argentina late con indignación: un bebé muerto dentro de un balde de agua es más que una noticia policial, es un dolor que interpela a todos, especialmente a un Estado cuya obligación es, ante todo, garantizar la vida y la integridad de los que no tienen voz.







