INDUSTRIA SALTEÑA AL BORDEL DEL COLAPSO: Caída de la demanda y advertencia de cierre

21/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: IA.
La economía productiva de Salta pugna por respirar bajo una presión que crece día tras día. Un reciente informe del sector industrial local describe un cuadro que va más allá de las dificultades habituales: las fábricas operan bajo estrés financiero severo, la demanda está retraída y las señales de alerta encendidas no pueden ser ignoradas.

Directivos y cámaras empresarias no sólo hablan de una pérdida de ritmo productivo, sino de una situación terminal para varios segmentos de la industria si no hay respuestas urgentes desde el Estado. Costos operativos que se disparan, costos energéticos impagables, falta de acceso a líneas de crédito y un mercado interno que se vacía constituyen un combo explosivo que está diezmando la capacidad competitiva de las plantas fabriles.

La caída de la demanda es una tendencia que ya se había empezado a vislumbrar el año pasado y que ahora se consolidó como una nueva realidad ineludible. Sectores clave señalan que la contracción del consumo, junto con la competencia de productos importados más baratos, está asfixiando el tejido industrial local. El resultado es una capacidad instalada en retroceso y una pérdida de empleos que empieza a sentirse en las regiones productivas.

No se trata de una queja aislada. En otras provincias, informes similares vienen alertando sobre el deterioro de la actividad manufacturera ante un contexto macroeconómico adverso y una apertura comercial que beneficia a importadores por sobre a la producción nacional. En lugares como Córdoba y Santa Fe, sectores industriales vienen denunciando la misma realidad: reducción de órdenes de compra, cierres de líneas productivas y despidos encubiertos bajo la figura de reestructuraciones.

En Salta, las cámaras industriales hicieron públicos los números: la caída de pedidos internos y externos se traduce en una merma de la producción que, de no revertirse, podría impulsar a varias pymes a la quiebra. Según los análisis de los propios empresarios, la competitividad se deteriora frente a un conjunto de variables que van desde la suba constante de tarifas hasta la falta de incentivos fiscales y la ausencia de políticas activas de estímulo para sostener a la industria.

La respuesta oficial hasta ahora es limitada. El gobierno provincial ha señalado su voluntad de acompañar con líneas de crédito blandas y exenciones temporarias, pero los sectores productivos sostienen que no alcanza ni por asomo frente al escenario real de caída de ventas y pérdida de rentabilidad. Para muchos, las medidas son paliativas que no tocan el fondo de un problema estructural.

Los sindicatos industriales y los trabajadores del sector también elevaron sus voces, advirtiendo que la combinación de baja en la producción, recortes en las horas de trabajo y cierres de plantas puede traducirse en más desempleo y precarización laboral. Las advertencias, hasta ahora, parecen chocar con la pasividad de una agenda económica que prioriza otros temas por sobre la defensa de la producción local.

El cuadro, descrito como de estrés financiero extremo, no es una amenaza lejana: es la realidad que viven industrias que aún sostienen decenas de miles de empleos en la región. Si no hay un giro profundo en las políticas que atienden tanto la demanda como los costos de producción, la industria salteña podría entrar en una espiral de recesión con efectos sociales de amplia magnitud.