INDUSTRIA Y CONSTRUCCIÓN: Por el piso

09/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: No hubo milagro post electoral, la industria se desplomó y la construcción volvió a caer. Imagen: Web.
Se terminó la fantasía de la reactivación. Los números oficiales del Indec pulverizaron cualquier relato optimista del Gobierno: la industria volvió a derrumbarse en noviembre y la construcción se hundió otra vez, confirmando que no hubo rebote después de las elecciones y que la economía real sigue en caída libre.

El Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero cayó 0,6% mensual y se desplomó 8,7% interanual, la peor baja desde junio. La construcción, otro termómetro clave del empleo, se hundió 4,1% respecto de octubre y 4,7% en la comparación interanual, agravando un cuadro ya devastado por el desplome del 24% registrado en noviembre del año pasado. No es una desaceleración: es una recaída.

El derrumbe fue casi total. La industria automotriz se estrelló con una caída del 20% interanual, seguida por el sector de metal, maquinaria y equipos (-18%) y el de aparatos e instrumentos (-14%). Incluso rubros vinculados al consumo cotidiano, como muebles y manufacturas varias, retrocedieron 9,4% interanual. El golpe fue generalizado y sin excepciones relevantes.

Ni siquiera los sectores que el Gobierno mostraba como “ganadores” del modelo se salvaron. Energía y minería, pilares del discurso oficial y supuestos beneficiarios del RIGI, también registraron caídas en noviembre. Más leves, sí, pero caídas al fin. El mensaje es claro: la crisis no distingue sectores.

Las pocas subas mensuales —alimentos, textiles y madera— fueron marginales y engañosas. En la comparación interanual, todos esos rubros también cayeron, con un desplome brutal del 22% en textiles. El consumo no arranca y la producción lo paga.

El fracaso tiene explicación. Para contener la inflación, el Gobierno asfixió el crédito productivo desde agosto con tasas y encajes imposibles, dejando a las pymes —que generan el 70% del empleo— sin financiamiento. En el propio sistema bancario admitían que quien tomaba crédito lo hacía por desesperación, no para invertir.

Hubo expectativas de un rebote en noviembre, cuando se bajaron tasas y se inyectaron billones de pesos al mercado. No pasó nada. Los datos del Indec fueron lapidarios y anticipan que diciembre tampoco trajo alivio, con ventas de fin de año flojas y sin tracción.

El desplome industrial también deja al desnudo el relato del repunte económico. El EMAE mejoró solo por el salto de la intermediación financiera y la recaudación, no por la producción. La economía real sigue cayendo desde julio, cuando retomó el derrumbe iniciado en el primer año de gestión de Javier Milei.

Conclusión: no hubo reactivación, no hubo rebote y no hubo alivio. La industria está en retroceso, la construcción paralizada y el empleo en riesgo. Los números oficiales lo confirman: el ajuste frenó la inflación, pero también apagó los motores de la economía. Y el final de esta historia todavía no llegó.