INFLACIÓN A LA CARTA: El INDEC cambia el termómetro en pleno tarifazo

05/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Indec. Imagen: Maria Amasanti.
La inflación no baja: se mide distinto. Desde el 1° de enero de 2026, el Indec relanzó el IPC con una metodología que debía aplicarse hace ocho años y que fue sistemáticamente cajoneada por tres gobiernos consecutivos. El resultado es simple y explosivo: los aumentos siguen pegando igual en el bolsillo, pero pesan menos en la estadística oficial.

La actualización incorpora, por fin, la Encuesta de Gastos en los Hogares 2017/2018. Lo que cambia no son los precios, sino el modo de contarlos. Alimentos, el rubro más sensible para los sectores populares, bajan su peso del 27% al 22,5%. En paralelo, servicios públicos y transporte —recién ahora, tras el tarifazo— suben su participación en el índice. Casualidad, dicen. Oportunidad política, sospechan muchos.

Durante años, el IPC se calculó con una canasta del 2004, cuando las tarifas estaban fuertemente subsidiadas. Mauricio Macri ordenó el relevamiento y lo archivó. Alberto Fernández lo heredó y también lo dejó dormir. Javier Milei hizo lo mismo durante dos años y ahora lo activa cuando el ajuste ya pasó. Antes, actualizar el índice hubiera expuesto de lleno el impacto de la quita de subsidios. Hoy, en cambio, sirve para diluir el peso de otros aumentos que empujan la inflación hacia arriba.

Desde el punto de vista técnico, el movimiento es legal. Desde el político, es quirúrgico. Lo metodológicamente correcto hubiera sido empalmar la serie hacia atrás para preservar la comparabilidad histórica. El Gobierno decidió no hacerlo.

Los números que incomodan

Los estudios académicos y privados ponen cifras al debate. Según la Universidad Torcuato Di Tella, en 2024 la inflación real habría sido 16 puntos más alta si se aplicaba la metodología actual. Para 2025, la diferencia rondaría entre 2 y 3 puntos. El CEPA va más lejos: con ponderadores 2017/18, la inflación acumulada desde la asunción de Milei sería 38,7 puntos porcentuales mayor.

No hay manipulación burda, aclaran los propios trabajadores del Indec. No hay números dibujados ni planillas retocadas como en la era Moreno. Pero sí hay especulación política. Cambiar las reglas del juego en medio del partido nunca es neutral.

Desde ATE-Indec lo dicen sin rodeos: la demora en actualizar el IPC distorsionó la herramienta con la que se negocian salarios. Paritarias, jubilaciones y programas sociales se discutieron durante años con un índice que ya no reflejaba la estructura real de gastos. El reclamo de un organismo estadístico independiente, profesional y ajeno al humor del gobierno de turno vuelve a escena.

El problema no termina en el IPC

Las dudas se extienden a otros indicadores sensibles. El CEPA advierte inconsistencias en el Índice de Salarios, donde el crecimiento del empleo no registrado aparece inflado por cambios metodológicos que rompen la comparabilidad histórica. También impactan en la medición de pobreza, donde la canasta básica subestima servicios y transporte, justo los rubros que más aumentaron.

A esto se suma la revisión del EMAE en septiembre de 2025, que evitó mostrar una recesión abierta gracias a la revalorización del sector financiero, un rubro que suele inflarse en contextos de tensión cambiaria sin reflejar mejoras reales en la economía.

Actualizar metodologías no es el problema. Hacerlo cuando conviene sí lo es.
En tiempos de ajuste brutal, cambiar el termómetro no baja la fiebre: solo maquilla el diagnóstico.