14/08/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: Rolando Carrizo. Imagen: Salta al Instante.
La inflación de julio se ubicó en el 2,1%, un registro que estuvo dentro de las previsiones de consultoras e instituciones económicas. Sin embargo, el dato vuelve a poner el foco en el impacto que tienen los aumentos de servicios, transporte y otros precios regulados sobre los ingresos de los hogares.
En diálogo con FM Profesional, el economista Rolando Carrizo consideró que el resultado estaba dentro de los parámetros esperados para el mes. “Se esperaba aproximadamente ese 2%, que si bien, si lo medimos históricamente, es un índice relativamente bajo, también teniendo en cuenta que sigue siendo alto con respecto a una inflación anual”, señaló.
Carrizo advirtió que, pese a la desaceleración registrada en los últimos meses, una inflación proyectada en torno al 30% o 35% anual continúa representando un problema para la economía argentina. “Hablar de una inflación proyectada a un 30, 35% anual sigue siendo un problema dentro de la economía”, afirmó.
Servicios y transporte, entre los factores que presionan sobre los precios
El economista también se refirió al proceso de recomposición de los precios relativos y al impacto de los aumentos en servicios que durante años estuvieron alcanzados por distintos niveles de subsidios.
“Hoy, al ir sacándose todos esos subsidios y esas ayudas que había principalmente a la energía eléctrica y al transporte, obviamente impactan en el índice”, explicó.
Este proceso implica que, aun con una inflación general más moderada, algunos gastos esenciales continúen aumentando y tengan un peso significativo en el presupuesto de los hogares.
Inflación más baja, pero salarios rezagados
Uno de los principales interrogantes del actual escenario económico es por qué una menor tasa de inflación no necesariamente se traduce en una recuperación inmediata del poder adquisitivo.
Al respecto, Carrizo sostuvo que el desafío central es que los salarios puedan recuperar terreno frente a los precios. “En la medida en que no podamos contener la inflación, siempre el salario va a ir como rezagado”, afirmó.
En esa línea, planteó que el objetivo debería ser llevar la inflación a niveles cada vez más bajos. “El gran objetivo es lograr que esa tasa baje y, lo antes posible, converja hacia el cero, y ahí es donde los salarios van a empezar a recuperar”, sostuvo.
Sin embargo, reconoció que la recomposición de los ingresos todavía enfrenta dificultades. “Es una realidad que el salario va perdiendo ante esta situación. El desafío es que suceda lo contrario: que baje la tasa de inflación y empiece a recuperarse el salario”, explicó.
El consumo, entre los sectores más afectados
La pérdida de poder adquisitivo también tiene un impacto directo sobre el consumo. En este sentido, el especialista señaló al comercio como uno de los sectores que continúa más rezagado.
“Uno de los que viene rezagado, inclusive en algunos momentos con tasas negativas, es justamente todo lo que tenga que ver con el comercio”, explicó.
Según Carrizo, la caída de las ventas está vinculada directamente con la capacidad de compra de los hogares. “Se retrotraen las ventas como consecuencia de que el salario, que va justamente dirigido casi en su totalidad al consumo, no alcanza”, afirmó.
El economista remarcó, además, que la recuperación de la economía no se produce de manera uniforme y que existen diferencias importantes entre sectores.
“Hay como visiones, vamos a decir, de distintos escenarios del país”, sostuvo.
Entre las actividades que atraviesan una situación diferente mencionó al sector energético, la minería y el agro. “Todo el sector energético, vinculado al tema del petróleo, puntualmente Vaca Muerta, la actividad minera y la actividad agropecuaria, obviamente viven otras realidades”, señaló.
Crecimiento económico, pero con una recuperación desigual
A pesar de las dificultades que persisten, Carrizo consideró que algunos indicadores muestran una mejora respecto de años anteriores.
Como ejemplo, comparó la evolución de la actividad económica entre 2023 y 2025. “Si uno mide la actividad económica, en el 2023 estábamos en una tasa negativa del 1,6%. Ahora, si lo comparamos con la tasa de crecimiento del PBI del 2025, estamos en un 4,4% positivo”, detalló.
Para el especialista, estos números muestran que la economía estaría avanzando en una determinada dirección, aunque aclaró que los beneficios de esa recuperación no alcanzan de la misma manera a toda la población.
“Ante ese panorama, uno puede decir: estamos yendo en la dirección correcta. Pero, obviamente, mucha de esta mejoría se da en sectores que ganaron y otros sectores que no”, analizó.
En ese contexto, planteó que uno de los principales desafíos de la economía argentina es lograr que el crecimiento se traduzca en una mejora concreta de las condiciones de vida de una mayor cantidad de personas.
“El desafío es justamente que ese crecimiento y ese bienestar empiecen a tener repercusión en la mayor cantidad posible de la población”, concluyó.






