20/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Mayorista. Imagen: Web.
La economía argentina vuelve a encender alarmas: los precios mayoristas, que miden lo que pagan los productores e industrias por bienes clave como alimentos, combustibles y productos industriales, aceleraron su ritmo de suba por segunda vez consecutiva en diciembre, según los datos oficiales del Indec. Esta escalada no es un dato técnico aislado, sino un termómetro inquietante de lo que se viene en las góndolas y en la vida de los hogares.
El informe oficial revela que el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) creció 2,4% en diciembre, superando con creces el ritmo de los meses anteriores y consolidando una tendencia al alza que preocupa a economistas y productores. Con este salto mensual, el indicador acumula una suba de 26,2% en todo 2025, una cifra que subraya la persistencia de presiones inflacionarias en las entrañas del sistema productivo.
Lo peor es que esta dinámica anticipa nuevos aumentos en los precios finales que pagan las familias: los incrementos mayoristas suelen trasladarse después a los consumidores, especialmente en rubros de la canasta básica como alimentos y bebidas. En diciembre, entre los rubros que más empujaron la suba se cuentan productos refinados del petróleo, alimentos, gas y automotores, lo que sugiere que la inflación no se contiene dentro de un solo sector, sino que se extiende por toda la cadena productiva.
El dato oficial vuelve a poner en tela de juicio los discursos triunfalistas sobre “control de precios” o “desinflación sostenida”, porque la aceleración en el nivel mayorista implica que las presiones de costo siguen vivas y pueden traducirse en nuevas rondas de aumentos minoristas en los próximos meses.
En un contexto donde los hogares ya sienten en carne propia la erosión de sus salarios y donde los principales gastos del presupuesto familiar —como alimentos, energía y transporte— siguen subiendo, este informe oficial suena como una advertencia de tormenta económica antes de que truene.







