INFLACIÓN: Mientras el Gobierno intenta maquillar números, la inflación sube 3,1% en enero

09/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Supermercado. Imagen: Web.
En un contexto signado por disputas por la medición de precios y escándalos internos en el Indec, la inflación volvió a pegar fuerte en el inicio de 2026 y dejó un dato que incomoda a los mandatarios: en la Ciudad de Buenos Aires los precios se dispararon un 3,1% solo en enero, una cifra que no se veía con tanta fuerza en más de diez meses y que acumula un 100,6% en los últimos 12 meses, según el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad (IPCBA).

El dato no es menor: se trata de una suba que supera con holgura las expectativas oficiales, se mantiene por encima de muchas proyecciones privadas y, sobre todo, llega en medio de un ruido político y técnico por cómo se mide la inflación en el país. La controversia por la salida del director del Indec y la postergación de una nueva metodología —que muchos creen habría mostrado cifras incluso más altas— convirtió a la estadística de precios en un terreno de disputa que trasciende lo técnico para tocar un nervio social profundo.

En enero, los aumentos más sensibles llegaron de rubros que golpean directamente el bolsillo popular: restaurantes y hoteles trepó más de 6%, los precios de la vivienda, agua, electricidad y gas crecieron más de 3% y el transporte y recreación también empujaron la suba de precios. Los alimentos, aunque con incrementos algo menores que otros sectores, tampoco quedaron al margen de la escalada de enero.

Este panorama ocurre en paralelo a un escándalo que atraviesa al sistema de estadísticas oficial, tras la renuncia del entonces director del Indec —quien renunció en medio de tensiones por las trabas a un nuevo formato de medición que reflejaría mejor la realidad de los precios— y la intervención pública de funcionarios que desmintieron números que circulaban en medios antes de la publicación oficial.

La cifra porteña no solo impacta por su magnitud, sino porque suele funcionar como anticipo de la inflación nacional que difundirá el Indec en breve, y porque llega cuando buena parte de la población ya siente el peso de los precios en los alimentos, servicios y bienes básicos sin que los salarios hayan mostrado un respiro real.

La tensión entre números oficiales y cifras paralelas, la controversia por cómo se mide la inflación y el salto de precios en las ciudades más grandes ponen al descubierto una realidad que no siempre coincide con los discursos triunfalistas: el costo de vida sigue subiendo, la moneda pierde poder adquisitivo y los hogares más vulnerables son los que pagan la factura más cara de una inflación que no baja y que, en muchos casos, ni siquiera parece estar siendo contada con todas sus aristas visibles.