14/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Los alimentos aumentaron hasta el 31% en un mes y muchos otros duplicaron la inflación. Imagen: Web.
La inflación no está pulverizada, está viva y coleando en el día a día de los argentinos, pero el presidente Javier Milei parece más preocupado por elogiar a su ministro de Economía y sacarse selfies en redes que por lo que pasa en las góndolas. El Indec informó que los precios al consumidor subieron 2,8 % en diciembre y 31,5 % en todo 2025, el número general más bajo en ocho años. El gobierno lo vendió como un “logro extraordinario”, pero esa papa caliente no calienta el plato de nadie.
La trampa de los números:
Sí, es verdad que el 31,5 % anual es menor al espiral de tres dígitos de años anteriores… pero eso no se traduce en alivio para las familias que siguen viendo dispararse el precio de lo esencial. El oficialismo aplaude “logros” mientras el peso compra cada vez menos y el consumo se desploma.
La cruda realidad del supermercado:
Mientras Milei y su equipo celebran con aplausos virtuales, los productos de la canasta básica subieron muy por encima del promedio en un solo mes:
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Limón +31,2 %
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Asado +13,5 %
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Pan +6,3 %
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Naranja, zapallo, cortes de carne, yogur y azúcar también con alzas fuertes
y algunos productos solo bajaron porque son estacionales o perecederos.
Celebraciones desconectadas:
Lejos de hablar de salarios que no alcanzan, Milei recorta frases de elogio: “Toto, el más grande”, tuiteó en referencia a Luis “Toto” Caputo tras el anuncio de inflación. Un aplauso que suena más a campaña política y show mediático que a respuesta concreta para millones de hogares que siguen luchando para llegar a fin de mes.
El Gobierno vende resultados y humo… la calle ve otra película:
Mientras el Gobierno se regodea en cifras que maquillan la realidad, la gente siente el deterioro del poder adquisitivo, el encarecimiento brutal de alimentos y tarifas, y una actividad económica que no repunta para familias que ya no logran cubrir sus necesidades básicas sin resignar otras.
En efecto, los números oficiales muestran una desaceleración, pero no es una victoria para la mayoría cuando los ingresos reales siguen por debajo de la inflación y los precios de lo que realmente se consume suben al ritmo del pulso de la economía, no al de los aplausos y la ficción que plantea Olivos.







