24/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Hospital Papa Francisco. Imagen: Prensa Gobierno de la Provincia de Salta.
La muerte de Thiago, un niño de apenas dos años, sacudió a Salta y volvió a encender las alarmas sobre la violencia que sufren muchos niños puertas adentro de sus hogares. El pequeño falleció durante la madrugada del lunes mientras era trasladado desde el Hospital Papa Francisco al Hospital Materno Infantil, y la Justicia investiga si fue víctima de un crimen.
El caso está en manos del fiscal penal Daniel Espilocín, quien ordenó una serie de medidas urgentes para esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte del niño. Mientras avanzan las pericias, la madre de Thiago, de 19 años, y su actual pareja fueron detenidos por disposición judicial.
Las primeras reconstrucciones indican que el menor fue llevado de urgencia al Hospital Papa Francisco por su madre durante la madrugada. Debido a la gravedad de su estado, los médicos decidieron derivarlo al Hospital Materno Infantil. Sin embargo, Thiago no logró sobrevivir y llegó sin vida.
La noticia generó conmoción entre familiares, vecinos y organismos de protección de la infancia. La sospecha de que el pequeño pudo haber sido víctima de una agresión abrió una investigación que podría convertirse en uno de los casos más graves de violencia contra las infancias registrados en la provincia durante los últimos años.
Por orden del Ministerio Público Fiscal, especialistas del Cuerpo de Investigaciones Fiscales realizaron peritajes en la vivienda donde residía el niño junto a su madre, ubicada en la zona sudeste de la capital salteña. Paralelamente, el cuerpo fue trasladado al Servicio de Tanatología Forense para la realización de la autopsia, cuyos resultados serán determinantes para establecer la causa de muerte.
A medida que avanzó la investigación comenzaron a conocerse detalles de un complejo contexto familiar atravesado por denuncias de violencia.
Desde la Secretaría de Niñez y Familia confirmaron que el organismo ya había intervenido anteriormente debido a denuncias cruzadas por violencia de género entre los padres biológicos de Thiago, quienes además tienen otro hijo de apenas nueve meses.
Según explicó el subsecretario de Niñez y Familia, Cristian López Traficando, existían medidas de restricción mutua entre ambos progenitores, aunque esas disposiciones habían vencido semanas atrás mientras se aguardaba una nueva audiencia judicial.
Uno de los datos más impactantes que surgieron en las últimas horas es la versión que manejan los investigadores respecto de lo ocurrido antes de la muerte del niño. De acuerdo con la información preliminar, la madre habría salido momentáneamente de la vivienda y al regresar encontró a Thiago tendido en el suelo.
Las sospechas apuntan a que el actual compañero de la joven podría haber ejercido violencia física contra el menor. Esa hipótesis es una de las principales líneas de investigación y será contrastada con los resultados de las pericias forenses y los testimonios recolectados.
El entorno familiar tampoco estaba exento de conflictos. Según trascendió, la relación entre la madre y su actual pareja también habría estado marcada por episodios de violencia.
Mientras la Justicia avanza sobre las responsabilidades penales, otro foco de preocupación se centra en el hermano menor de Thiago, un bebé de nueve meses que quedó bajo protección estatal.
Tras conocerse el fallecimiento, la Secretaría de Niñez y Familia dispuso una medida de protección excepcional y el niño fue alojado temporalmente en un hogar estatal. Durante los próximos meses se evaluará si algún familiar directo o indirecto reúne las condiciones necesarias para asumir su cuidado.
El padre biológico del bebé ya solicitó hacerse cargo del menor, pero tanto la Secretaría de Niñez como la Asesoría de Incapaces se opusieron inicialmente a esa posibilidad debido a los antecedentes de conflictividad familiar que forman parte del expediente.
La tragedia también dejó al descubierto fuertes contradicciones dentro del círculo familiar. Mientras algunos allegados sostenían que la madre se hacía cargo de los niños, los abuelos denunciaron públicamente que no podían ver a sus nietos y que habían advertido sobre situaciones de riesgo que, según afirman, no fueron atendidas a tiempo.
La muerte de Thiago reabre además un doloroso debate sobre los mecanismos de protección de la infancia y la capacidad del Estado para intervenir de manera efectiva cuando existen antecedentes de violencia familiar.
De confirmarse que se trató de un homicidio, este sería uno de los casos más estremecedores de violencia contra niños registrados recientemente en Salta. La provincia todavía recuerda el caso de Thiago Quipildor, fallecido en 2015 tras sufrir graves situaciones de abandono y violencia, y el de Leonel Francia, de 11 años, cuya madre fue condenada a prisión perpetua en 2025 por homicidio agravado.
Ahora todas las miradas están puestas en los resultados de la autopsia y en las pruebas que recolecten los investigadores. La muerte de Thiago exige respuestas urgentes y un esclarecimiento completo de los hechos. Porque detrás del expediente judicial hay una realidad imposible de ignorar: un niño de apenas dos años perdió la vida en circunstancias que jamás debieron ocurrir.






