JUBILADOS ENCADENADOS FRENTE AL CONGRESO: El grito desesperado que el poder no quiere escuchar

10/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Jubilados encadenados. Imagen: Redes Sociales, @lulamaravilla.
Una postal tan dolorosa como explosiva volvió a encender la mañana porteña: jubilados encadenados bajo el sol, frente al Congreso de la Nación, reclamando contra lo que llaman, sin vueltas, “una burla del Gobierno”. La protesta empezó anoche, a las 20, y continúa con un nivel de tensión que crece minuto a minuto.

Mientras el país se despierta, ellos siguen ahí, aferrados a una cadena como símbolo de la trampa en la que los metieron: vivir con aumentos miserables y pensiones que no alcanzan ni para un changuito de supermercado.

Se nos cagan de risa”, lanzó una jubilada en vivo por C5N, con una mezcla de indignación y cansancio que ninguna estadística puede tapar. El “aumento” de $6.000 fue la chispa que encendió esta protesta que ya se siente como un grito de dignidad.

Historias que duelen, presión que sube

Otra mujer, con más de 35 años de trabajo en salud, contó su drama:
“No puedo trabajar más. Tuve una cirugía en la cabeza. Cobro un poquito más de la mínima, pero no me alcanza para vivir”.

No habla de política, habla de supervivencia. De esa realidad cruda que miles de jubilados enfrentan cada mes: cuentas impagas, remedios inaccesibles y un Estado que los obliga a mendigar lo que les corresponde.

Operativo policial desproporcionado: tensión y amenazas

Como si la escena no fuera ya lo suficientemente violenta, la Policía de la Ciudad se acercó con advertencias dignas de otro país:
Segun Graciela, una de las jubiladas presentes, los efectivos les dijeron que “los van a sacar por la fuerza” si no se retiran.

Sí: adultos mayores encadenados, al rayo del sol, protestando por hambre… y amenazados con represión.

Mientras tanto, para esta tarde se espera otra marcha de jubilados en la zona, en medio de un operativo que promete ser tan desmedido como habitual cuando se trata de silenciar protestas sociales. El blindaje policial será enorme. El blindaje político, aún mayor.

Un país donde los que trabajaron toda su vida imploran para llegar a fin de mes

La imagen es brutal y dice más que cualquier discurso: gente mayor, con años de aporte y trabajo, encadenándose para decirle al poder lo que debería ser obvio: nadie puede vivir con monedas.

Cada candado es un reclamo. Cada cadena, un grito. Cada jubilado en la calle, una prueba dolorosa de un país que les soltó la mano.

Y sin embargo, siguen ahí. Resistiendo. Exigiendo. Recordándole al Gobierno que la dignidad no se negocia.