06/07/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: Milei y Karina Milei. Fondo: IA.
La interna de La Libertad Avanza volvió a estallar y esta vez el epicentro es Karina Milei. Lo que hasta hace poco era presentado como un proyecto destinado a conquistar todas las provincias terminó transformándose, según crecen las versiones dentro del oficialismo, en una política de acuerdos con los mismos gobernadores que el discurso libertario denunciaba como parte de la «casta».
El malestar entre dirigentes y militantes libertarios aumenta a medida que observan cómo la Casa Rosada abandona la idea de construir candidatos propios para las elecciones de 2027 y comienza a negociar con mandatarios provinciales para garantizar gobernabilidad y supervivencia política.
Durante una reunión partidaria, Karina Milei habría sido tajante con quienes impulsaban disputar las gobernaciones: «Dejen de joder a los gobernadores», les reprochó, recordándoles que esos mandatarios son quienes hoy sostienen al Gobierno en el Congreso. La frase cayó como una bomba entre dirigentes que durante años construyeron su identidad política atacando precisamente a esos mismos gobernadores, a quienes acusaban de corrupción y de integrar la vieja política.
El giro expone un problema mucho más profundo: después de varios años de gestión, La Libertad Avanza sigue sin contar con candidatos competitivos en gran parte del país. Provincias donde figuras libertarias comenzaban a crecer fueron rápidamente frenadas por la propia conducción nacional para no incomodar a gobernadores aliados.
En Neuquén, Nadia Márquez habría sido desplazada del centro de la escena para preservar el vínculo con Rolando Figueroa. En Salta, Emilia Orozco también recibió la orden de moderar su confrontación con el poder provincial. Casos similares se repiten en distintos distritos, donde el oficialismo opta por bajar el perfil de sus referentes antes que romper puentes con los gobernadores.
La estrategia también deja al descubierto otra contradicción del mileísmo. Mientras el Presidente continúa atacando públicamente a la «casta», puertas adentro el Gobierno depende cada vez más de acuerdos con dirigentes tradicionales e incluso incorpora referentes provenientes del PRO y del macrismo en cargos clave.
La situación alimenta el descontento entre dirigentes libertarios, que observan cómo el partido corre el riesgo de llegar al 2027 sin estructura territorial propia, sin gobernadores y sin candidatos fuertes en la mayoría de las provincias.
Dentro del espacio ya advierten que, si antes de fin de año Karina Milei no define listas propias, será prácticamente imposible construir alternativas competitivas. El temor crece porque los gobernadores podrían utilizar su apoyo parlamentario como herramienta de presión permanente, condicionando cada decisión del Ejecutivo.
En ese escenario, incluso dirigentes oficialistas comienzan a plantear un futuro incierto para Javier Milei. Sin provincias propias, dependiendo de aliados circunstanciales y con una estructura política débil fuera de la Casa Rosada, el Presidente podría enfrentar un eventual segundo mandato con escaso margen de maniobra y completamente atado a los intereses de los gobernadores que hoy necesita para sobrevivir políticamente.
La promesa de terminar con la vieja política parece desdibujarse mientras el oficialismo negocia precisamente con quienes había señalado como los responsables del fracaso del país. La interna ya dejó de ser un rumor: hoy amenaza con convertirse en el principal enemigo del propio Gobierno.







