18/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa.
Mientras el precio de la carne se vuelve un lujo en las carnicerías y el asado desaparece de la mesa de los argentinos, el gobierno de Javier Milei acelera su modelo exportador sin anestesia. La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca abrió oficialmente el plazo para que las empresas accedan al cupo de exportación de carne vacuna a Estados Unidos, profundizando una política que prioriza dólares afuera y ajuste puertas adentro.
La medida quedó formalizada a través de la Resolución 249/2025, publicada este jueves en el Boletín Oficial, y habilita la inscripción para el ciclo comercial 2026 de carnes vacunas deshuesadas, frescas, enfriadas o congeladas. El plazo será de apenas 10 días corridos, una carrera contrarreloj para los exportadores… mientras los consumidores locales miran los precios con espanto.
El giro no es menor: a fines de octubre, Estados Unidos cuadruplicó la cuota de importación de carne argentina, que pasó de 20.000 a más de 80.000 toneladas. Traducido: más carne rumbo al exterior y menos presión oficial para frenar los aumentos en el mercado interno.
Desde Agricultura justificaron la decisión hablando de “Marca País” y de la necesidad de garantizar el abastecimiento del mercado estadounidense, incluso habilitando adelantos de cupo para que la operatoria exportadora no se vea interrumpida. Todo muy prolijo en los papeles; todo muy brutal en el mostrador.
El mostrador arde
Mientras el Gobierno festeja exportaciones, los números del INDEC exponen la otra cara del modelo. En noviembre, el precio del asado saltó de 11.755 a 13.304 pesos, con un aumento mensual del 13% y una suba acumulada del 49,3% en lo que va del año. En términos interanuales, el golpe es demoledor: 76,8%.
La nalga subió 10,2% en un solo mes y acumula un 73,7% interanual. La carne picada, clave en la alimentación popular, trepó un 60% y ya cuesta más de 8.000 pesos el kilo. Comer carne dejó de ser cotidiano y pasó a ser una excepción.
El escenario se agrava en el Mercado de Hacienda de Cañuelas, donde el novillo ronda los 3.800 pesos por kilo vivo, con un aumento interanual del 95%, casi triplicando la inflación del período. Novillitos y vaquillonas tampoco se quedan atrás, con subas cercanas al 84%.
El modelo Milei, sin rodeos
Con esta decisión, el Gobierno deja claro su rumbo: exportar todo lo que se pueda, aun cuando eso implique vaciar el plato de los argentinos. No hay controles, no hay desacople, no hay prioridad para el mercado interno. Hay dólares, mercado y “libertad”, aunque sea a costa de que la carne se convierta en un bien de lujo.
La motosierra no solo pasa por el Estado: también corta en la carnicería. Mientras los frigoríficos hacen fila para exportar a Estados Unidos, millones de familias miran los precios y se preguntan hasta cuándo podrán seguir comiendo carne en su propio país.







