LA CGT EN PIE DE GUERRA: anuncian paro general histórico contra la reforma laboral de Milei

16/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Jerónimo, Sola, Daer y Lingeri en una reunión de la cúpula de la CGT. Imagen: LPO/Juan Casas.
La central obrera lanza una advertencia brutal al Gobierno y amenaza con paralizar al país cuando Diputados trate la legislación que sindicatos califican de regresiva.

En medio de una crisis social cada vez más profunda, la Confederación General del Trabajo (CGT) puso el pie en el acelerador del conflicto con el Gobierno y lanzó una amenaza que podría estremecer a la dirigencia política: un paro general de 24 horas con alcance nacional, convocado como respuesta directa al avance de la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei y que este jueves será tratada en la Cámara de Diputados.

La medida de fuerza —que podría convertirse en una de las más contundentes de las últimas décadas— fue adelantada por uno de los líderes cegetistas, Cristian Jerónimo, quien aseguró que “están dadas las condiciones y generados los consensos colectivos para ir hacia una huelga nacional” y que la medida busca frenar un proyecto que, a juicio sindical, no solo precariza el trabajo argentino sino que va directo contra los derechos más elementales de los trabajadores.

Cúpula sindical ante el choque

La convocatoria no surgió de la nada: tras la media sanción en el Senado del proyecto de reforma laboral —que introduce cambios profundos en el marco laboral argentino, como ampliar la jornada a 12 horas y flexibilizar indemnizaciones— la central obrera decidió mover sus piezas con rapidez.

Jerónimo, considerado uno de los tres cosecretarios generales junto con Octavio Argüello y Jorge Sola, adelantó que la CGT trabajará para que la huelga tenga “el mayor grado de acatamiento de todos los sectores”. El anuncio no solo retumba en los pasillos sindicales sino también dentro del propio oficialismo, que enfrenta una protesta coordinada con otras organizaciones como la Unión Tranviarios Automotor (UTA), cuyos colectiveros ya adelantaron que se plegarán masivamente a la medida.

Voceros sindicales consultados por este diario incluso anticipan que “no se va a mover ni una hoja” durante el paro, una frase que refleja una expectativa de alto impacto sobre el transporte, la producción y los servicios del país.

El corazón del conflicto

La reforma laboral —impulsada por Milei con el objetivo de “modernizar” el mercado de trabajo— ha generado rechazo profundo en el movimiento obrero argentino. Las protestas no son nuevas: ya hubo manifestaciones masivas frente al Congreso y sectores sindicales denunciaron que la legislación proponía debilitamiento del poder sindical, reducción de indemnizaciones y recortes de derechos colectivos.

Para los sindicalistas, no se trata de una discusión técnica: la reforma, dicen, “abarata despidos”, extiende jornadas laborales mediante un banco de horas y garantiza un escenario de precarización que podría dejar a millones de trabajadores argentinos expuestos a condiciones mucho más precarias.

Un desafío abierto al Gobierno

Aunque desde el oficialismo sostienen que la reforma busca atraer inversiones y formalizar empleo, la respuesta de los gremios fue inmediata: paro general y movilizaciones, sin descartar escalar las medidas en caso de que el proyecto de ley avance sin cambios significativos.

La decisión se toma en un contexto de creciente tensión social, con sindicatos que ya habían instalado su advertencia de huelga en diversas marchas previas y con reclamos que trascienden lo laboral —sumando críticas a la inflación, a los ajustes y al modelo económico en su conjunto.

¿Paro histórico o choque frontal?

Si la huelga se confirma para el día en que la Cámara de Diputados debata la reforma, el país podría vivir una de las medidas de fuerza más contundentes de los últimos años. Sectores sindicales expresan que ya no bastan marchas o protestas parciales: la respuesta debe ser contundente y coordinada, algo que la CGT aspira a lograr con este paro general.

Lo que está en juego va más allá de una ley: es una pulseada directa entre las demandas de trabajadores y la agenda de desregulación laboral de un Gobierno que, hasta ahora, ha sorteado tensiones con un discurso de modernización económica. La CGT, por su parte, busca dejar en claro que si avanza la reforma tal como está, la calle responderá con todo.

La próxima semana promete ser caliente, ruidosa y, sin dudas, histórica.