LA CRISIS DEL CONSUMO NO DISTINGUE BILLETERAS: También golpea a la clase acomodada

09/03/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. IA. 
La caída del consumo en Argentina dejó de ser un problema limitado a los sectores populares y empezó a filtrarse también en los bolsillos de los sectores de mayores ingresos. Lo que hasta hace poco parecía una economía partida en dos —una con consumo masivo en retroceso y otra donde la clase media acomodada todavía sostenía sus gastos— empezó a desdibujarse. Hoy la baja de ventas alcanza a ambos universos.

Un ejemplo aparece en el mercado automotor. En enero se patentaron 66.080 vehículos en el país, una cifra que representó una caída del 5 por ciento respecto de enero de 2025, según los datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA). Incluso un sector tradicionalmente asociado al consumo de ingresos medios y altos empezó a mostrar señales de enfriamiento.

El problema de fondo tiene nombre y apellido: atraso salarial. Los ingresos no lograron seguir el ritmo de los precios. Según datos del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) de la CTA de los Trabajadores, en octubre de 2025 el salario real de los trabajadores formales privados se ubicaba en el 94 por ciento del nivel de noviembre de 2023. Si se utiliza el índice de precios que el Gobierno dejó de publicar en febrero, el poder adquisitivo cae aún más, hasta el 90 por ciento de aquel nivel.

La consecuencia directa de ese deterioro es un freno cada vez más evidente en el consumo de bienes durables. Autos, electrodomésticos y otros gastos importantes empiezan a quedar fuera del radar incluso para sectores que hasta hace poco podían sostenerlos.

A ese cuadro se suma otro factor clave: la caída del crédito. Durante años, una parte del consumo se sostuvo a través del financiamiento. Pero esa palanca también empezó a agotarse.

“Hay un agotamiento del consumo apalancado en el crédito. Con estas tasas y un escenario donde el mejor futuro es, con suerte, mantener tu situación actual, no hay mucha chance de que el consumo crezca por esta vía”, explicó Luis Campos, especialista en mercado de trabajo del Instituto de Estudios y Formación (IEF) de la CTA Autónoma.

Así, el freno del consumo deja de ser un fenómeno concentrado en los sectores de menores ingresos y empieza a abarcar capas más amplias de la sociedad. Lo que hasta hace poco se describía como dos economías paralelas —una golpeada y otra todavía activa— empieza a converger en un mismo diagnóstico: la crisis del consumo se volvió generalizada.